Más opiniones en torno a la reforma educacional
Noviembre 24, 2010

after-much-discussion.jpg Selección de variadas, nuevas, opiniones aparecidas en la prensa:
— Luis Navarro, Anuncios de reforma (2), 23 noviembre 2010
— Luis Navarro, Anuncios de reforma (1), 22 noviembre 2010
— Directores y profesores: claves para una reforma real, 24 noviembre 2010
— Expertos acusan falta de visión estratégica en educación, 23 noviembre 2010


Anuncios de reforma (2)
Luis Navarro, profesor Universidad Alberto Hurtado
Blog Realidad Educacional Chilena, 23 noviembre 2010
En todo hay algo de verdad, dice un aserto. Y si se acepta esta premisa, se debe reconocer que las medidas anunciadas ayer tienen algunas bases ciertas y responden a problemas sustantivos del sistema escolar. Tienen vacíos importantes, como el no decir nada sobre la dinámica de producción de desigualdad que parece estar en la médula del sistema de mercado educativo y que además es un factor central -no el único, ciertamente- para comprender la crisis de la educación pública; o como el régimen de financiamiento basada en subvenciones a la demanda que no alienta la mejora y que, en cambio, sólo estimula el reclutamiento de alumnos; o como el silencio respecto de la estructura de control y apoyo a los docentes y a la mejora de aprendizajes, que requiere todo sistema escolar; y como el silencio sobre una nueva concepción de escuela que responda a los tiempos actuales y a las tendencias y que incluye un también nuevo sistema de producción de tecnologías y herramientas para la enseñanza.
Estas importantes omisiones constituyen parte del déficit de las medidas de reforma educativa del gobierno actual. En contraste, sus principales avances son varios. En principio, se debe reconocer que las medidas encaran dos nudos críticos del sistema escolar: la calidad de los docentes y la calidad de los directivos. En segundo lugar, hay que admitir que las medidas, aunque anunciadas en forma rimbombante e hiperbólica, son de mediano plazo y, por tanto, tendrían efectos en no menos de 5-10 años. Es discutible, por lo mismo, que se atribuya un sesgo efectista a los anuncios. El gobierno actual probablemente no verá los frutos de buena parte de las medidas.
Sobre los docentes, la apuesta parece ser ir muy gradualmente. Poner incentivos para que mejores egresados de enseñanza media se matriculen en las pedagogías acreditadas es, obviamente, una apuesta que podría tener una incidencia en los aprendizajes escolares cuando estos futuros profesores ejerzan.
A la vez, los premios a los egresados de pedagogía que obtengan los mejores resultados en la prueba INICIA (aceptando la hipótesis de que esta prueba mide lo que tiene que medir para una buena enseñanza) podrían incidir en los aprendizajes de sus alumnos, pero para que esto modifique los resultados nacionales (es decir, que “mueva al alza los promedios SIMCE”) se requiere una profunda renovación del conjunto de profesores.
El complemento es el aumento de los premios o bonos para los docentes bien evaluados que luego obtengan la asignación de excelencia pedagógica. Otra vez se trata de un porcentaje bajo del conjunto de docentes.
Acá entra una de las medidas para mejorar la efectividad de la dirección escolar. Se ha propuesto que los directores tengan facultades para cambiar anualmente al 5% de los docentes peor evaluados en el sector municipal (nótese que no se dice nada sobre los docentes del sector privado subvencionado, como si este sector funcionara muy eficazmente). Suponiendo que óptimamente se despejan todos los obstáculos legales para esta disposición (hay que modificar el sistema de evaluación docente y las causales de despido que establece el Estatuto Docente), se podría renovar alrededor del 20% de la planta docente en el periodo presidencial actual, una proporción que sí debiera impactar en los promedios SIMCE.
Los directores, a su vez, deberán suscribir convenios de desempeño sujetos a evaluación a los 3 años y habrán sido seleccionados mediante un Sistema de Alta Dirección Pedagógica. Es decir, debieran ser buenos directores que, a la vez, recibirán mejores salarios y comprometerán su continuidad en el cargo si no logran las metas. Como estos directores tendrán la facultad de remover a los docentes de menor desempeño, se crearía un círculo virtuoso donde habrá presión para mejorar y un líder pedagógico que construya sentidos y encauce el cambio educativo.
Para todo lo anterior hay respaldo empírico y, sobre todo, evidencia comparada, es decir, datos de cómo estas medidas han funcionado en otros países. Son, como ya se ha dicho, propuestas con sustento técnico.
Sin embargo, el problema no es sólo técnico. Se trata de cambios que requieren alianzas y que deben generar confianza entre todos los actores del sistema escolar. No parece prudente imponer cambios que incidirán en una fracción de la comunidad escolar y que podrían ser percibidos como un daño por el resto del conjunto. Las comunidades escolares se fracturarían si hay un 20%-25% de docentes que son mejor remunerados, mientras que los demás no lo son porque sus capacidades resultan menos adecuadas en ese establecimiento y con esos alumnos. Hay suficiente evidencia de que en Chile los docentes enseñan más o menos igual en distintos establecimientos, por lo que las diferencias de resultados de aprendizaje parecen deberse a las características de los alumnos. ¿Cómo se controla este factor en un régimen de incentivos a los mejores y castigo a los peores?
La reforma, o el conjunto de medidas, necesita una base de consensos sobre las buenas razones por las cuales vale la pena cambiar y esto es válido para todos los actores. No sólo para las familias y los alumnos; también para los profesores y directores. Hay que convenir y convencer a todos que abandonar prácticas arraigadas en el sistema escolar y renunciar a los actuales beneficios o condiciones, puede ser mejor para todos, incluso para los perdedores del sistema escolar. Sin este atributo, la llamada “reforma” no tiene buen pronóstico.
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Anuncios de reforma en educación
Luis Navarro, profesor Universidad Alberto Hurtado
Blog Realidad Educacional Chilena, 22 noviembre 2010
El gobierno actual ha anunciado un conjunto de medidas para mejorar la calidad de la educación, presentándolas como una reforma de proporciones históricas. Buena parte de lo anunciado se ha venido conociendo en las últimas semanas; sólo constituyen novedades relativas las medidas sobre aumento de salarios e incentivos contra convenios de desempeño y resultados para directores (lo cual ya se viene implementando desde 2008, basado en el Marco de la Buena Dirección), el plan de retiro para docentes (práctica que también implementó la Concertación), el plan de apoyo a 1000 establecimientos (política que comenzó el Programa de las 900 escuelas en 1990) y el llamado “colegio virtual”, esto es, un portal con materiales y sugerencias de apoyo al trabajo escolar desde el hogar (lo que ya se puede encontrar en “Educarchile”). Es decir, paradojalmente para un gobierno que se presenta como la alternativa a sus antecesores, se trata de medidas que en buena medida vienen a ratificar el camino trazado desde hace décadas.
El texto que incluye los anuncios que se ha divulgado en la prensa se puede consultar en la página del MINEDUC.
Una primera impresión respecto de estos anuncios se puede sintetizar así:
1. Sigue siendo un conjunto de medidas, pero aun no constituye una reforma en sentido estricto. Una reforma es una re-estructuración de todo (“y todo significa todo”, dice Fullan) Estas últimas, además de un sustento técnico, tienen también un relato o narrativa compartida, misma que señala el propósito moral del sistema escolar, como lo prefiere llamar Michael Fullan. Como es obvio, la posibilidad de generar este relato o narrativa compartida exige inevitablemente una conversación nacional, un pacto educativo. Así se hizo en 1994 (Informe Brunner) y en 2006 (Consejo Asesor Presidencial de Educación). Se puede criticar el resultado y su impacto, pero evidentemente ambas instancias proveyeron una base de legitimidad a las medidas posteriormente anunciadas. En pocas palabras, los anuncios de hoy pueden tener sustento técnico, pero son débiles en su legitimidad socio-política.
2. La forma en que se presentan los anuncios, esto es, ordenados por “actores” individuales (profesores, directores, alumnos, familias), es una señal inequívoca de la postergación de la comunidad escolar y de la comprensión de la escuela y el liceo como un colectivo y una institución. El MINEDUC apuesta al mérito y esfuerzo individual por perseguir incentivos pecuniarios y subestima el efecto de la creación de capacidades colectivas (Fullan), la cultura, el clima y la comunidad escolar.
3. Un régimen de premios y castigos puede ser necesario, pero rara vez es suficiente. Los sistema de responsabilización y rendición de cuentas (accountability) debe ser “inteligentes” y esto significa poner el acento en las responsabilidades colectivas antes que en las individuales. La escuela es una comunidad y no un agregado de individuos que se conducen sobre la base de garrotes y zanahorias. A la vez, implica poner en perfecto equilibrio los sistemas de rendición de cuentas internos y externos (auto evaluación y hétero evaluación institucional) y, finalmente, supone reservar la evaluación y rendición de cuentas externa para aquellos casos donde los dispositivos previos no han funcionado y siempre que haya mediado oportunidades de mejora y apoyos.
4. Los grandes perdedores son los profesores en ejercicio en los establecimientos municipales. Salvo para aquellos que se destaquen en la Evaluación del Desempeño y que luego obtengan la Asignación de Excelencia Pedagógica, no hay medidas enfocadas a mejorar las condiciones de trabajo, el salario, los apoyos y los recursos para la mayoría de los docentes. Antes bien, con la posibilidad de que los directores despidan al 5% anualmente de menor desempeño, lo que se aumenta son las presiones y la culpabilización de los docentes por los resultados de los alumnos.
5. Con excepción de los reajustes a la SEP, no hay medidas que se enfoquen al sector particular subvencionado. Este sector también debe ser intervenido, sobre todo porque una parte significativa de la matrícula asiste a sus aulas y ni alumnos ni docentes son cualitativamente distintos de los que se van a escuelas y liceos municipales.
6. Aparte de la educación inicial (cuya reforma se anuncia para más adelante), los grandes olvidados son los liceos y, especialmente, los liceos técnico-profesionales (becas, curriculum, continuidad post-media, inserción al trabajo, etc.). La complejidad de educar en la secundaria es cada vez mayor y los docentes simplemente no dan abasto frente a esta diversidad que condensa en las aulas. Es urgente una reforma a la educación secundaria que provea más apoyos, recursos y hasta contención emocional a los profesores y equipos escolares. El MINEDUC tiene suficientes estudios e informes, además de una abundante experiencia internacional, que les permitiría preparar una reforma en este nivel.
7. Se ha omitido avanzar en las reformas legales que reposan en el Congreso (la Superintendencia y la Agencia de Calidad). Resulta inexplicable que se siga postergando su discusión y aprobación.
8. En otro registro, para que el incentivo al retiro de docentes sea significativo, vale la pena analizar la viabilidad de anexar un seguro médico a todo evento para cubrir gastos por enfermedades asociadas a la práctica profesional. Los profesores, como la mayoría de los adultos mayores, aspiran una vejez que les asegure acceso a salud de calidad y un ingreso digno.
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Directores y profesores: claves para una reforma real
Valentina Quiroga, Directora de Política Educativa de Educación 2020
http://www.educacion2020.cl/
El Mostrador, 24 de Noviembre de 2010
En Educación 2020 no podemos dejar de celebrar el anuncio por parte del Gobierno de un conjunto de medidas para mejorar la calidad de la educación. Casi en su totalidad, estas propuestas habían sido levantadas por nuestro movimiento ciudadano el 2009, por lo que aplaudimos la osadía de avanzar en materias que apuntan, con paso firme, hacia una mejor educación. Hablamos de las dos áreas donde la propuesta se centra: directores y profesores.
Hemos sido insistentes en que un liderazgo directivo potente es el puntapié inicial para mejorar nuestras escuelas. El Gobierno propuso reformar el mecanismo de concursabilidad para elegir directores, subir considerablemente su salario (que actualmente es menor al de un profesor con varios años de experiencia y que ha obtenido algunas bonificaciones), que puedan elegir a su equipo directivo y que puedan despedir hasta el 5% de los profesores de mal desempeño, entre otros. Para los directivos escolares que tienen las habilidades, capacidades y el empuje para levantar su escuela, estas medidas son justamente las herramientas que necesitan para hacer bien su trabajo.
Sin embargo, ¿qué pasará con aquellas escuelas en donde el directivo no genera liderazgo directivo-pedagógico? Los garrotes y zanahorias no podrán desarrollar capacidades que no existen. Y lamentablemente este es el panorama de la gran mayoría de las escuelas. Si bien el Presupuesto de la Nación destina recursos para formación directiva, ninguno de los anuncios del Presidente apunta a la urgente necesidad de un programa potente para la formación de directivos escolares.
Tampoco vemos propuestas para fortalecer el equipo del sostenedor. El 20% de los municipios no tiene un jefe de educación con dedicación exclusiva al cargo, un 40% de los municipios no tienen gente contratada para el área técnico-pedagógica y un 50% no trabaja temas de diagnóstico ni evaluación social de los estudiantes. Adivine cuáles son los municipios con estas carencias: los más pobres.
El director necesita un apoyo institucional potente y los encargados de otorgársela son los equipos municipales. El MINEDUC no tiene ninguna capacidad de apoyar a 6 mil directivos escolares: necesita descentralizar su gestión y debe apoyarse en los municipios. Con esto además se fortalecería la educación municipal que atiende a los alumnos más vulnerables del país.
Otro punto es la “Simcificación” de las metas educativas. Hubiera sido ideal que el Gobierno, además de ponerse como meta 10 puntos más en el SIMCE, también se hubiera comprometido a que al final de segundo básico todos los niños entiendan bien lo que leen y a frenar la tendencia de caída en la matrícula municipal. Ambas metas mostrarían que la convicción de que la Educación Municipal es importante no es sólo discurso.
En cuanto a profesores, las medidas que incentivan a que los buenos alumnos con vocación elijan la profesión docente son tremendamente loables, pues demuestran que el país está entendiendo que si no consigue que la profesión docente sea de las más valoradas socialmente, será imposible soñar con un sistema educativo de alta calidad.
Se ha incorporado además en el Presupuesto 2011, un proceso de evaluación del sistema de acreditación de carreras que esperamos nos entregue luces de por qué los estudiantes aprenden poco en su paso por las carreras de pedagogía o, más increíble aún, en algunos casos “desaprendan”. Se necesita mucha más decisión para empujar el buque completo y que el 100% de las escuelas de pedagogía sean de excelencia.
Podemos decir que el Gobierno ha levantado medidas que apuntan a fortalecer a las personas a cargo del proceso educativo. Sumado al fortalecimiento de herramientas que ya existían, como la Ley SEP, estamos en un escenario optimista respecto al futuro de la educación, no sólo por las medidas en sí, sino además porque el Gobierno ha mostrado decisión política por querer avanzar en una Educación de calidad.
Aún nos queda ver la misma voluntad en temas como la educación inicial, la educación técnico profesional y la educación municipal.
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Expertos acusan falta de visión estratégica en educación
Investigadores sostienen que cambios planteados por el Gobiernoen la reforma tampoco conducen a la equidad, pero valoran que se busque mejorar la calidad…Comente esta noticia.

Valeria Aspillaga, El Mercurio-Valparaiso, Martes 23 de noviembre de 2010
Cuestionando los alcances que tendrá a futuro la reforma a la educación, planteada por el Gobierno, especialistas abordan diversos aspectos referentes a la estrategia que guía las modificaciones y los ámbitos que permitirán realizar una mejora sustancial en la calidad del contenido y técnicas de aprendizaje que reciben los estudiantes.
Al analizar las primeras críticas, que apuntan a la privatización de la educación, el especialista del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación, CIDE, y director de la Escuela de Educación Continua de la Universidad Alberto Hurtado, Carlos Concha, aclara que en la presentación de la reforma el Presidente Sebastián Piñera omitió algunos aspectos, tales como “la visión y la estrategia que se quiere proponer en relación con la educación pública en el país. Otro sector que fue omitido es la educación municipal que estuvo ausente de los anuncios, tanto en lo que respecta a su diagnóstico, como sobre su futuro”. En este punto Concha aclara que es posible que el Gobierno espere el informe de la Comisión de Expertos para abordar dicho tema, aunque aclara que “ya quedó fuera de los anuncios y nada hace pensar que se esté preparando un nuevo paquete de medidas. Entre tanto, la educación municipal sigue atendiendo a los sectores más pobres de nuestra sociedad”.
Aclarando que “no se anunció la privatización de la educación”, el especialista sostiene que “en tanto se mantenga la segmentación social del sistema, la libertad de los privados para instalar establecimientos educacionales donde les parezca, con independencia de si se justifica o no, mecanismos de selección de estudiantes y de las familias en establecimientos educacionales financiados por el Estado, desiguales sistemas de regulación del personal docente y no haya una política efectiva de fortalecimiento de la educación pública, la caída de la educación municipal no se revertirá”.
A su vez para el investigador y coordinador nacional de Educación 2020, Mario Waissbluth, la posibilidad de privatizar la educación, como sostiene el Colegio de Profesores, “sería una catástrofe nacional. Los ciudadanos de todas las comunas de Chile se merecen poder escoger entre una educación pública de calidad y una oferta privada de calidad”.
Waissbluth, agrega que “las modificaciones anunciadas por el Presidente Piñera sólo están planteadas en lo general, y no se ha distribuido un proyecto de ley detallado que nos permita dar un juicio informado sobre sus eventuales impactos. Dicho lo anterior, sinceramente no veo por qué, a nivel de los planteamientos generales, una mejora en la excelencia de los directivos o mejoras remuneracionales a los buenos profesores, o subir de 14 a 20 millones de pesos los incentivos al retiro, pueda conducir a la privatización de la educación, en lo que a este proyecto de ley se refiere”.
Pese a lo anterior, el directivo de Educación 2020, aclara que “la educación impartida por los municipios está en un grave proceso de deterioro y se van a necesitar medidas adicionales para detener la caída en su matrícula, así como una actitud constructiva del Colegio de Profesores”.
Asimismo, Waissbluth precisa que la migración del sistema municipal al subvencionado responde a “una percepción en los apoderados de desorden en los establecimientos y el impacto de las huelgas que el propio Colegio ha organizado”.
Mayor equidad
A juicio de Carlos Concha , otro aspecto no abordado fue el de la equidad, puesto que a su juicio los anuncios no precisan medidas tendientes a terminar con lasa diferencias en todos los niveles del sistema.
Así , Concha establece que “no fue fácil continuar con la disminución de las desigualdades en Educación Parvularia y requirió un fuerte debate en el proyecto de presupuesto fiscal 2011. En Educación Básica es bueno el anuncio del incremento de recursos, pero hay que evaluar su funcionamiento para atenuar distorsiones importantes que se están produciendo y es bueno que se considere un plan de apoyo a mil establecimientos educacionales de bajos rendimientos”.
Con una mirada crítica, el experto en educación explica que en la educación secundaria los liceos de excelencia fueron el único anuncio, pero estos “no aportan a la equidad, sino a la selectividad y dejan fuera a más del 90% de los jóvenes”.
Sobre la equidad, Mario Waissbluth aclara que “el Gobierno recurre frecuentemente a la exageración en sus anuncios. Así como el cambio de horas de lenguaje no es la “gran revolución curricular”, tampoco 50 o 60 liceos de excelencia, que llegarán con suerte a cubrir el 0,5% de los alumnos, va a ser “la gran ruta de movilidad social”. Los anuncios presidenciales de ayer son un elemento muy medular de la reforma educativa, si se legislan e implementan correctamente, pero se requerirán otras medidas en preescolar, liceos técnicos, y fortalecimiento de la educación pública, si queremos una reforma que nos conduzca de veras a la calidad y equidad educativa”.
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