Analistas e históricos del sector responden a “El Mercurio”:
Reportajes | Matías Bakit | 30 de Agosto de 2026 | 00:00
Cinco analistas —Eugenio Tironi, Gloria de la Fuente, José Joaquín Brunner, Ernesto Ottone y Max Colodro— abordan la situación de la centroizquierda. Para algunos, hoy se trata de una sensibilidad sin domicilio político y otros señalan que luego de asociarse al FA y al PC su posición empeoró. La carta de los alcaldes abre debate en torno a la posibilidad de nuevas convergencias en el escenario político o de si se trata de una estrategia de corte electoral.
Eugenio Tironi, sociólogo.
“Dialogar con verdadera voluntad de llegar a acuerdos exige valentía: salir de la trinchera, renunciar al aplauso fácil que se consigue denostando al adversario y estar dispuestos, en cambio, a buscar su mejor versión. Se trata de no acentuar las diferencias por conveniencia y hacer el esfuerzo por encontrar espacios de encuentro. Resistir un entorno diseñado en contra: un algoritmo que incentiva el conflicto, y que no nos muestra el país como es, sino aquel que solo reafirma nuestras creencias. A unos les dirá que todo está fantástico, y a otros, que todo está perdido, y ninguna de las dos imágenes sobrevive a lo que uno ve recorriendo una comuna”.
Es una de las frases más llamativas de la carta conjunta publicada el domingo pasado en “El Mercurio” por los alcaldes de Maipú, Tomás Vodanovic (FA), y Providencia, Jaime Bellolio (UDI).
Si bien el documento tuvo una buena acogida entre distintos sectores políticos, diversas fuentes confirman que en el Socialismo Democrático, o los sectores relacionados con la centroizquierda, hubo cierta inquietud.
Esto es porque no pocos se vieron sorprendidos de que un alcalde del Frente Amplio les “ganara el quien vive” a la hora de buscar temas de consenso y fórmulas para influir en los diálogos del país.
Otros recuerdan que, desde que se perdió la elección presidencial, el sector ha estado inmerso en debates y discusiones tratando de buscar un camino para sus ideas. Sin embargo, por ahora, no han llegado a conclusiones concretas.
¿Desde dónde seguir influyendo? ¿Existe físicamente un sector de centroizquierda? Son algunas de las preguntas, varias sin respuesta, que han surgido.
Es en este marco que “El Mercurio” consultó a cinco analistas relacionados con el sector. Algunos reconocen que son parte activa de la centroizquierda. Otros la ven de lejos, escépticos. Y varios, la mayoría, se preguntan donde recalará políticamente.
“Esta sensibilidad no tiene domicilio”
Uno de los más críticos con esta línea de pensamiento es el analista político Max Colodro, quien ha dicho en repetidas ocasiones que la centroizquierda no tiene rumbo ni domicilio político.
“Hoy el sector no tiene fuerza para representar algo distinto al PC y el FA. Su convergencia con esos sectores a partir del segundo gobierno de Bachelet le hizo un daño irreparable. No va a poder tomar distancia ni tener autonomía para representar algo distinto. Esa posibilidad ya no existe y su actual situación solo va a ir empeorando. La lógica de la polarización no les permite recomponerse y su peso electoral no les permite competir con la izquierda”, explica.
Para el sociólogo Eugenio Tironi, exdirector de comunicaciones en el gobierno de Patricio Aylwin, “lo que llamamos centroizquierda es, hoy por hoy, básicamente una sensibilidad. Una indignación moral frente a las injusticias. La resistencia a los abusos de poder. La vocación por ampliar la capacidad de agencia de las personas, actuando individual y colectivamente más allá del mercado. La defensa del principio de solidaridad. Esta sensibilidad no tiene domicilio. Ya no es el ‘socialismo’, aunque le pongamos el tilde ‘democrático’. Este perdió sus dos motores históricos: los trabajadores fabriles nacidos de la Revolución Industrial y la amenaza comunista encarnada en la URSS. Es un proyecto de otra época”.
Algo similar plantea Ernesto Ottone, estratega clave en el gobierno del presidente Ricardo Lagos. Él parte aclarando que si bien se siente parte de un pensamiento “socialdemócrata”, “social liberal” o “progresista reformista”, no percibe que estas ideas tengan una “representación política”.
“Una primera experiencia de tipo socialdemócrata moderna de carácter reformador se formó con los gobiernos de la Concertación, con el acuerdo entre la DC y los partidos de izquierda, que abrazaron en ese momento la democracia liberal como valor permanente. (…) Por diversas razones, ese proceso no se prolongó, y se produjo un decaimiento del impulso anterior y una polarización política que concluyó en una desaparición de ese espacio político, cuyos partidos decrecieron y adoptaron una posición subalterna a una izquierda radical ferozmente crítica de lo realizado, mientras que en la derecha, a su vez, se reforzaron posiciones extremas”.
Para él, “la no existencia de ese espacio perjudica a la democracia chilena y deja huérfanas de representación a muchas personas que se ubican en ese espacio, a la vez que fragiliza el espacio mayor de personas que apreciarían un amplio espacio en que predomine una reflexión democrática y eficiente que resuelva sus problemas a través de acuerdos amplios”.
¿Hora del municipalismo?
Siguiendo esta línea, ¿es posible que el nuevo domicilio, o el nuevo puerto de la centroizquierda, esté cerca de figuras como Vodanovic o en lo que hoy se conoce como “municipalismo”?
“Me parece fantástica la iniciativa de Vodanovic y Bellolio para abrir una conversación entre gente que, pensando distinto, tiene claro que hay desafíos país que nos convocan a todos los demócratas”, dice la exsubsecretaria y actual académica de la Universidad Católica Gloria de la Fuente.
Ella agrega que “las élites están polarizadas, la ciudadanía lo que quiere es respuestas. No creo que haya otra manera de construir un camino que no sea el diálogo, pero eso supone condiciones para que ello ocurra, entre estas, el respeto y establecer claramente una línea roja sobre aquellas cosas que no son aceptables como debilitar las instituciones o poner en riesgo ciertas libertades y derechos. Para lo demás, encontrar soluciones razonables a problemas públicos y sociales complejos, creo que hay que estar disponibles colectivamente”. Esto último implica que “el Socialismo Democrático, para tener futuro, tiene que ser un proyecto colectivo, no individual”.
Otro que ve el gesto de Vodanovic y Bellolio como positivo es el exministro y académico de la UDP y la UTA José Joaquín Brunner. De hecho, ve ahí una posibilidad de futuro.
“En lo inmediato, estas convergencias son parte de una renovación, pues rompen tabúes del tipo ‘no se puede converger con los enemigos ideológicos’ y abren las puertas a una reconstrucción de la cultura de acuerdos que Chile necesita para subsistir y desarrollarse. El esfuerzo por repensarse como fuerza política progresista y democrática se alimenta de gestos como estos. No es puro pensamiento, sino que supone gestos y símbolos y es crucial además como un llamado de atención frente al iliberalismo que recorre a algunas cúpulas de nuestra sociedad”, dice.
A la vez, agrega que los desafíos a futuro del sector de centroizquierda hacen necesario “trabajar desde los partidos de izquierda hoy existentes, como el PS y PPD en primer lugar, pero igualmente con frenteamplistas situados en la línea de Vodanovic y Boric, liberales de diversas persuasiones, socialcristianos y comunitarios, movimientos atentos a las minorías, la ecología y las diversidades, generación joven o buscando renovarse del PC cada vez más aisladas por la vieja guardia anacrónica y los grupos ultras, los muchos grupos locales que innovan en el trabajo ciudadanos … En fin, en esta etapa de renovación hay múltiples grupos de ideas y valores distintos que pueden converger en torno a ideales conjuntos para el presente siglo. Ese es el camino de una renovación que deje atrás la nostalgia y los caminos trillados que ya no llevan a ninguna parte”.
Concuerda, por su parte, Eugenio Tironi: “Nuevas alianzas para nuevos tiempos. No viejas alianzas para revivir tiempos pasados. Esta tendría que ser la consigna. Desde esta perspectiva, la postura del alcalde Vodanovic me parece muy atractiva”.
Quien discrepa de esto es Colodro, quien analiza la movida del alcalde de Maipú como una estrategia de tono principalmente electoral, con miras a ganar adeptos más allá de su propio sector.
“Tomás Vodanovic busca un posicionamiento más hacia el centro porque tanto Boric como Camila Vallejo no lo dejarán crecer hacia el voto de izquierda. Es una apuesta razonable, pero es difícil que tengan margen para competirle a Boric si este decide ser candidato del FA. Vodanovic intuye que el Socialismo Democrático no tiene hoy liderazgos competitivos y apuesta a representar a esos sectores”, argumenta.
Con todo, la mayoría de los entrevistados concluye que la discusión por el futuro del Socialismo Democrático está recién comenzando.




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