AFI: “más de lo mismo”
Junio 1, 2013

 AFI: Calidad, mérito y equidad

 José Joaquín Brunner, Académico, La Tercera, 1 de junio de 2013

El aporte fiscal indirecto  (AFI) viene a recordarnos cada año cuáles son las 10 universidades que captan a los mejores alumnos medidos por la PSU y reciben por este motivo un premio del Estado. No varían significativamente de un año al siguiente. Incluyen dos universidades estatales (UCH Y USACH); cuatro privadas del CRUCH (PUC y PUCV, UDEC, UTFSM) y cuatro privadas nuevas (UAI, UANDES, UDD y UDP). Este grupo capta un 75% del total de 23 mil millones de pesos asignados  como AFI  el presente año. Desde 2005, la proporción obtenida por las nuevas universidades privadas aumenta en 9 puntos porcentuales, mientras que las universidades CRUCH disminuyen su participación en la misma cantidad de puntos.


¿Qué más nos recuerda  la distribución anual del AFI? Que igual como ocurre en EEUU, Francia, Japón o el Reino Unido, los mejores alumnos se concentran en unas pocas universidades de prestigio y selectivas. En seguida, que estos estudiantes son seleccionados, por decir así, desde la cuna por una combinación de educación familiar, herencia cultural, intensa selección, efecto de pares y mérito atribuible al esfuerzo propio.

Por lo mismo, la repartición del AFI debe recordarnos que necesitamos premiar no solo a los “mejores” a secas si no a aquellos, entre ellos, que provienen de condiciones socioeconómicas menos favorecidas y muestran mayor resiliencia, esfuerzo y dedicación. Necesitamos transitar desde el AFI hacia un AFE, como dijo el ex ministro Beyer; o sea, hacia un aporte proequidad. En efecto, hace rato ya que sabemos cómo hacerlo; cómo modificar y mejorar el AFI para dar cuenta en un solo premio (incentivo) del imperativo de la calidad (mérito) y el de la equidad (discriminación positiva).

Es hora, entonces, de dar el paso.


 

 

Ues. de Chile y Católica captan el 40,2% de recursos fiscales por mejores alumnos

 

Se entregarán, en total, $ 23 mil 500 millones a los planteles que matriculen a los mejores puntajes PSU.

 

 

por Elizabeth Simonsen, La Tercera – 01/06/2013 – 05:30

 

 

 

Más de $ 9.100 millones, divididos en partes casi iguales, recibirán este año las universidades de Chile y Católica, por matricular a los alumnos con mejores resultados en la PSU.

 

El monto representa el 40,2% del total de fondos asignados por el Aporte Fiscal Indirecto (AFI) y es el monto más alto de los últimos cinco años. Visto de otra forma: lo que recibe cada plantel equivale a 10 veces el promedio de recursos que recibe el resto de las instituciones.

 

En total, a las universidades, centros técnicos e institutos se les otorgarán $ 23 mil 152 millones por AFI, un fondo creado en 1981 para los planteles que matriculen a los 27.500 alumnos con más altos puntajes en la PSU.

 

Los montos van directamente a las instituciones y oscilan entre $ 131 mil y $ 1 millón 180 mil al año por alumno, según el tramo de puntaje.

 

El número de bonificados se ha mantenido estable desde 1981, pese a que el número de actores en el sistema ha aumentado. Como consecuencia, el escenario de proporción de recursos ha cambiado.

 

Las universidades tradicionales recibirán, en su conjunto, $ 17 mil millones, equivalentes al 74% del total de dinero. Aún son mayoritarias, pero su participación ha bajado, dejándole espacio a las privadas.

 

Estas, a su vez, recibirán este año más de $ 5.700 millones, lo que equivale al 25% del total del AFI. En 2005, recibieron el 16%, nueve puntos menos.

 

La arremetida de las privadas, en todo caso, no ha afectado la participación de la U. de Chile ni de la UC, que se han consolidado como las preferidas entre los mejores alumnos. Esta última, incluso, subió en 15% sus dineros este año, en comparación con 2012. Un aumento que se explica por la apertura de dos nuevas carreras (Kinesiología y Nutrición y Dietética) y el fuerte aumento de materialización de matrícula, según el prorrector del plantel, Guillermo Marshall.

 

“El AFI es una forma de financiar a las mejores universidades, desde el punto de vista de la elección de los alumnos”, opina el director del Departamento de Ingeniería Industrial de la UC, Ricardo Paredes.

 

Para el académico, quien dirigió la comisión sobre financiamiento solicitada por el Ministerio de Educación, el que el monto de recursos recibidos por la U. de Chile y la UC sea de 10 veces, en comparación con el promedio del sistema, es una señal: “Significa que la disparidad en la percepción de lo que significa el paso de una universidad a otra es de 10 veces. Es decir, para un alumno su paso por alguna de esas universidades vale 10 veces más. Esa es una señal”, opina.

 

Ganan terreno

 

Entre los planteles que han ganado terreno figura la U. Adolfo Ibáñez, sexta a nivel nacional y primera entre las privadas. Hace nueve años recibía el 1,9% del total de recursos, este año es el 5%. Sólo en los últimos tres años, sus recursos por esta vía crecieron en 50% en términos nominales. “Nos estamos consolidando como una de las mejores universidades, no sólo privada. Ser sexto en Chile en un universo de 60 universidades, quiere decir que hay muchos planteles que están bajo nosotros”, dice el rector Andrés Benítez.

 

Otra de las beneficiadas fue la U. Alberto Hurtado, que pasó de recibir $ 81 millones en 2011, a $ 140 millones. “Toda una gracia para una universidad que no tiene Medicina ni Ingeniería, carreras a las que se asocia el AFI por sus altos puntajes”, dice el rector Fernando Montes.

 

¿Las más perjudicadas? Planteles tradicionales de tamaño mediano y de regiones. Por ejemplo, en 2005, la Umce recibía $ 276 millones, dineros que para este año se rebajaron a $ 145 millones. Planteles como la Utem, U. de La Serena y U. de Playa Ancha también vieron reducidos sus aportes.

 

“Desde 2005, hay una concentración de los mejores puntajes en pocas universidades tradicionales y privadas, en desmedro de universidades tradicionales de mediana selectividad”, opina el académico de la Facultad de Educación de la UC, Andrés Bernasconi.

 

Modificaciones

 

El AFI, según un informe del Banco Mundial y la Ocde, equivale al 5,2% del financiamiento público. Según Bernasconi, el monto total que recibe cada plantel no supera el 1% de su presupuesto y la cifra cada vez disminuye más. “La progresiva insignificancia del AFI como fuente de financiamiento es el mejor testimonio de lo difícil que ha resultado revisar la estructura de financiamiento del sistema”, opina el experto.

 

En 2010, se intentó incorporar el ranking de los alumnos como otra variable, además de la PSU, pero no se llegó a puerto. El Cruch ahora analiza nuevamente esa posibilidad.

 

Pero para algunas instituciones, los números son significativos. “Equivale a un tercio de lo que damos en becas. Nosotros lo devolvemos todo a ayudas estudiantiles”, dice el rector Benítez.

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