Tensión CRUCH – Ministerio de Educación
Enero 29, 2013

La siguiente nota publicada en El Mostrador resume algunas de las aristas de la tensión que existe entre el Mineduc y el Consejo de Rectores (CRUCH).

Cómo sus adversarios perciben al ministro de Educación

Beyer versus CRUCh: el trasfondo del conflicto

A la instalada disputa con las organizaciones estudiantiles se suma la pelea que tiene con el Consejo de Rectores por sus recientes declaraciones criticando el sistema de admisión. Aunque rectores y ministro dijeron públicamente que limaron sus asperezas, en el CRUCh reconocen que tienen profundas diferencias ideológicas con él y con el gobierno, y prevén una relación compleja de cara a este 2013.

Las relaciones entre el ministro de Educación, Harald Beyer, y el Consejo de Rectores (CRUCh) están entrampadas. Esto, luego de que el secretario de Estado dijera que el actual sistema de admisión a las universidades “le hace la vida fácil a las instituciones, pero del punto de vista del estudiante es un estrés impresionante”, además de señalar que la introducción del ranking de notas para la ponderación de ingreso había aumentado la brecha entre los colegios privados y los demás. El CRUCh respondió manifestando su completo rechazo a tales declaraciones y señaló que Beyer había traspasado las barreras del respeto cívico.

A pesar de que el pasado martes los rectores y el ministro dieron por superadas sus diferencias tras una reunión en La Moneda, luego de la cual el Rector de la PUC, Ignacio Sánchez, dijo a los medios que “tuvimos una conversación muy grata con el ministro, en compañía de los rectores, y hay el mejor ánimo de trabajar en conjunto (…) ya cada parte expresó el pensamiento que tenía sobre lo que había ocurrido durante el año y creo que fue muy importante, porque esto promete una nueva relación”, es obvio que las diferencias se mantienen y que pueden resurgir con el correr del año, a medida que el Ministerio vaya presentando nuevos proyectos de reforma.

Lo cierto es que el conflicto entre el Ministerio de Educación y el CRUCh no se da simplemente a raíz de las fuertes críticas de Beyer, sino que se viene incubando desde que asumió la cartera, ya que su estilo excesivamente ejecutivo no cae bien entre los rectores. “Beyer es de poco debate. No hay una coordinación previa con nosotros. Cuando él nos dice que van a haber cinco puntos en el nuevo proyecto de ley, eso significa que hay un montón de otros temas que no están incluidos. Entonces uno se pregunta cuándo nosotros vamos a conocer el resto del Proyecto de Ley y lo que recibimos de respuesta es que lo vamos a conocer cuando vaya al Parlamento, como cualquier ciudadano. Eso por lo menos molesta”, cuenta el Rector de la USACh y Vicepresidente del CRUCh, Juan Manuel Zolezzi. “Las declaraciones del ministro no se toman mal solo porque vengan en el diario, se toman así porque hay un contexto. Teníamos una discusión sobre el ranking, en una mesa, con el Ministerio y de repente el Ministerio se retiró y empezó a darnos con todo”, agrega.

Las propuestas del ministro Harald Beyer se centran en acortar la duración de las carreras universitarias en Chile, las cuales ciertamente son mucho más largas que el promedio de los países de la OCDE, e inclusive respecto a otros países latinoamericanos. Esto provoca lógicamente un mayor gasto por parte de las familias que pagan los aranceles, o en su defecto del Estado que es quien financia las becas totales o parciales de las que gozan un porcentaje de estudiantes. Otro asunto es el del sistema de ingreso, del cual Beyer es crítico porque considera que en su forma actual solo reproduce segregaciones existentes previamente durante los años de escolaridad. Para el secretario de estado la PSU y el ranking de notas no ayudan a nivelar la cancha entre los estudiantes que vienen de establecimientos vulnerables (generalmente municipales) y los que cursaron su educación en instituciones privadas o particulares subvencionadas de buen nivel. En los pasillos del Ministerio de Educación se han escuchado conversaciones que señalan que para Beyer lo ideal sería importar una prueba del extranjero que reemplace a la PSU.

El estilo ejecutivo y poco dado al diálogo del Ministro provoca incomodidad entre los rectores. En el CRUCh existe un consenso respecto a que Beyer ha estado mayormente ausente de las discusiones, que no es dado a consultar las decisiones que tomará el Ministerio a la hora de impulsar ciertas leyes y que más que pedir opiniones está más acostumbrado a informar determinaciones. “El ministro tiene buenas ideas pero él quiere llevarlas a cabo en su estilo impetuoso”, sentencia Zolezzi.

Por otra parte, el estilo ejecutivo y poco dado al diálogo del Ministro provoca incomodidad entre los rectores. En el CRUCH existe un consenso respecto a que Beyer ha estado mayormente ausente de las discusiones, que no es dado a consultar las decisiones que tomará el Ministerio a la hora de impulsar ciertas leyes y que más que pedir opiniones está más acostumbrado a informar determinaciones. “El ministro tiene buenas ideas pero él quiere llevarlas a cabo en su estilo impetuoso”, sentencia Zolezzi. A esto hay que sumar el hecho de tener un escenario en el que el Consejo de Rectores pide más recursos al gobierno mientras éste se los niega exigiendo mayor eficiencia en la administración y ejecución de los dineros.

Sin embargo, las diferencias entre Beyer y el CRUCh no son solo de proceder, sino también de parecer. Existen brechas ideológicas entre el ministro de Piñera y los demás actores del denominado conflicto estudiantil. Aquí entran en pugna visiones muy distintas sobre lo que debe ser la educación pública y la formación de los profesionales universitarios. Mientras Beyer pide carreras más cortas para estar a la par con los promedios de duración de la OCDE, los demás se oponen argumentando dos razones. Primero que en Chile el nivel con el que egresan los estudiantes del colegio es en general deficiente, y segundo, que la universidad no solamente sirve para obtener un título. El Presidente de la FECh, Andrés Fieldbaum, se opone a esta idea del ministro de acortar en uno o dos años las mallas curriculares esgrimiendo que “Beyer no se hace cargo de que en Chile por un lado la preparación escolar es deficiente y los primeros años de universidad en parte suplen eso. Pero fundamentalmente mantiene una lógica de pensar que a la universidad uno va solo a comprar o adquirir un título y no se hace cargo de que en la universidad también se genera comunidad y pensamiento crítico. Se requiere un sistema educacional mucho más abierto, más holístico”.

Fieldbaum, quien será junto al Presidente de la FEUC Diego Vela, el encargado de comandar el movimiento estudiantil durante 2013, profundiza sus críticas hacia el ministro y en esta pasada se pone del lado del CRUCh, anticipando una difícil relación con Beyer de cara a este año. “Cuando él era investigador del CEP el decía que una universidad que lucra nunca será una buena universidad, y ahora vemos cómo defiende el mercado de las universidades como el mayor fanático”. Agregando que “al parecer el Señor Beyer no tiene la autoridad suficiente para enfrentarse a los lucradores que hay en el gobierno”, esto en alusión a los vínculos que ministros como Joaquín Lavín y Cristián Larroulet tienen con universidades como la del Desarrollo, lo que se suma a los vínculos de reconocidos políticos con otras casas de estudios. Fieldbaum habla concretamente de los nexos de la DC con la Universidad Pedro de Valdivia y la Universidad de Las Américas, y en particular de Gutenberg Martínez y sus cercanos con la Universidad Miguel de Cervantes. Sobre el conflicto entre los rectores y Beyer en particular, Fieldbaum estima que “es un resultado casi lógico de un estilo de hacer política del ministro, un estilo sordo, casi autista, que no dialoga con ningún actor, ni con los rectores ni con nosotros, que simplemente impulsa leyes de acuerdo a su estrecha visión ideológica y eso termina cortando puentes”.

En tanto, la introducción del ranking de notas, que fue el punto que desató la pelea, es defendido por el Rector Zolezzi quien también critica la impulsividad con la que Beyer salió a comentar los resultados de las postulaciones: “El impacto del ranking es el adecuado según los datos que tenemos. Nosotros anunciamos que la base de datos iba a estar completa en marzo, y el ministro anunció que los resultados iban en el sentido contrario al esperado a las seis horas de haber recibido la base de datos, y eso es imposible de hacer, eso es solo una percepción, no sé cómo se le puede pegar una lectura tan rápida a una base de datos tan grande”.

La relación entre el CRUCh y el Ministerio se prevé compleja para el 2013. “El ministro tiene una postura ideológica, y esa postura él trata de llevarla a cabo, pero tú en un gobierno tienes que ganar adeptos en el camino para hacer los cambios, esto no es una dictadura”, sentencia Zolezzi. Fieldbaum tampoco anticipa una relación fluida, criticando la actuación de Beyer frente a recientes escándalos como el de la Universidad del Mar: “Lo más grave es que a él le han estallado en la cara todos los escándalos más concretos sobre lucro, él ha tenido la mayor oportunidad de terminar con eso y no la ha aprovechado. Lo de la Universidad del Mar parece ser más un golpe político que una política pública, porque cuando Beyer la cierra no tiene ni siquiera un plan para reubicar a los estudiantes. Algunos se están yendo a la Universidad Santo Tomás que también está siendo investigada por la fiscalía”.

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