Matrícula gratuita versus deuda estudiantil: la paradoja de las políticas públicas
La influencia de la ayuda financiera en la elección de carrera en Chile es un tema complejo que involucra factores económicos, sociales y psicológicos, particularmente cuando se compara la educación gratuita con opciones como el Crédito con Aval del Estado (CAE).
La política de gratuidad en Chile se implementó formalmente en 2016 como una política pública para mejorar el acceso a la educación superior para estudiantes de hogares de bajos ingresos. Sin embargo, su base legal se estableció más tarde a través de la Ley N° 21.091 de Educación Superior, promulgada en mayo de 2018, que definió explícitamente los criterios de elegibilidad y los requisitos institucionales para la participación en el sistema de gratuidad.
Según la Ley 21.091, la gratuidad se otorga a los estudiantes que:
• Pertenecen a hogares dentro del 60% inferior de la distribución del ingreso nacional;
• Se matriculan en programas de pregrado a tiempo completo en instituciones acreditadas sin fines de lucro que son oficialmente parte del sistema de gratuidad ;
• No tienen un título profesional previo o un nivel equivalente de educación superior;
Cumplir con los requisitos de progreso académico definidos por la institución y el marco regulatorio.
Esta política ha eliminado el costo directo de la educación y ha ampliado el acceso para estudiantes de bajos ingresos, lo que permite a los jóvenes que antes no consideraban la universidad una opción viable cursar estudios superiores.
Además de la matrícula gratuita, siguen existiendo opciones de apoyo financiero, como préstamos (el CAE y el Fondo de Solidaridad). Si bien estos préstamos facilitan el acceso a la educación, pueden generar deuda, lo que puede disuadir a algunos estudiantes de solicitar plaza y motivarlos a priorizar carreras con mayor empleabilidad o rentabilidad.
El acceso a becas de matrícula ha mejorado la matriculación en carreras de mayor riesgo con mayores tasas de deserción, como las disciplinas STEM. Según el blog de Adriano De Falco y Yannick Reichlin , el acceso a becas sin compromiso puede ayudar a mitigar los riesgos de cursar estudios superiores.
Al analizar el proceso de elección de carrera en este contexto —equilibrando la vocación personal con la rentabilidad económica—, se hace evidente que los estudiantes que se benefician de la matrícula gratuita se sienten más libres para elegir vocaciones o seguir carreras en ámbitos sociales o artísticos sin una preocupación abrumadora por los ingresos futuros. Por el contrario, los estudiantes que dependen de préstamos tienden a concentrarse en carreras con alta empleabilidad e ingresos proyectados, ya que necesitan garantizar el pago de sus deudas.
La matrícula gratuita también fomenta la matriculación en universidades tradicionales acreditadas, ya que son las que principalmente cumplen los requisitos para acceder al beneficio. Los préstamos permiten una mayor flexibilidad en el tipo de institución, incluyendo centros privados y técnicos, pero con la carga de la deuda.
Sin embargo, varias instituciones de educación superior del país que se encuentran en riesgo financiero cuentan con resultados de acreditación institucional que las ubican entre las categorías ‘avanzadas’ y ‘excelentes’, lo que indica que los actuales procesos de acreditación no son tan efectivos como los estudiantes y contribuyentes afectados podrían esperar y merecer. Esta situación tiene implicancias preocupantes para los estudiantes respecto de una formación profesional de calidad.
Otro aspecto es la percepción del riesgo. La matrícula gratuita reduce la percepción de riesgo al elegir la carrera equivocada ya que cualquier decisión de cambiar de trayectoria no implica una pérdida económica directa. Esta situación se evidencia en los solicitantes de préstamos, quienes se encuentran bajo mayor presión para tomar la decisión correcta desde el inicio ya que cambiar de carrera o retrasar un cambio implica mayor deuda pendiente.
El impacto en la elección de carrera y la universidad
La implementación de la matrícula gratuita y los préstamos estudiantiles en Chile ha afectado significativamente la elección de carrera y la distribución de la matrícula en la educación superior. Algunos de estos impactos se analizan a continuación:
• Concentración en instituciones que ofrecen matrícula gratuita : Entre 2015 y 2019, la proporción de estudiantes de los primeros seis deciles de ingresos matriculados en instituciones de educación superior (IES) que ofrecen matrícula gratuita aumentó del 40% al 60%. Este cambio indica un desplazamiento significativo de estudiantes vulnerables a estas instituciones, influenciado por el incentivo económico de la matrícula gratuita.
• Impacto en la diversidad socioeconómica: Este fenómeno ha reducido la diversidad socioeconómica dentro de las IES que forman parte del sistema de matrícula gratuita. En promedio, los estudiantes de los primeros seis deciles representan el 70% de la matrícula en las universidades estatales, mientras que en otras instituciones, representan menos de la mitad de la matrícula.
• Accesibilidad: La educación gratuita ha permitido que más estudiantes, especialmente aquellos con ingresos más bajos, accedan a la educación superior sin la carga financiera de las tasas de matrícula. Les ha facilitado optar por carreras basadas en su vocación e intereses, incluidas las disciplinas STEM, sin la presión de considerar solo la rentabilidad económica.
• Tasas de deserción: Generalmente, los estudiantes con matrícula gratuita presentan tasas de deserción más altas en el segundo año que quienes financian sus estudios con préstamos. Sin embargo, esta tendencia varía según el área de estudio. Por ejemplo, en carreras relacionadas con ciencias, ciencias sociales y humanidades, las tasas de deserción son menores para los estudiantes con matrícula gratuita, mientras que en áreas como agricultura y servicios, los estudiantes con préstamos presentan tasas de deserción más bajas.
En Chile, aproximadamente el 25% de los estudiantes abandonan sus estudios universitarios al finalizar el primer año. Muchas carreras técnicas en áreas STEM presentan una tasa de deserción del 30,6%, superior a la de las carreras profesionales. Por otro lado, el uso de préstamos estudiantiles continúa influyendo en decisiones más pragmáticas hacia carreras con mayor rentabilidad económica debido al compromiso financiero que implica.
Al analizar los efectos de la gratuidad de la matrícula en términos de deserción y graduación, se observan matices importantes:
los estudiantes de primera generación (EPG), cuyos padres no tienen experiencia en educación superior, enfrentan mayores desafíos para mantenerse en sus estudios. Un estudio de la Universidad de Chile evaluó el impacto de la gratuidad de la matrícula en la retención de estos estudiantes en carreras STEM.
Los resultados indican que, si bien la gratuidad de la matrícula ha mejorado el acceso, la deserción sigue siendo alta entre los EPG, especialmente durante los primeros semestres.
La literatura muestra que la eficiencia institucional de las universidades chilenas en términos de deserción y graduación mostró una tasa de eficiencia promedio del 81,71%. Sin embargo, no se especificaron diferencias significativas entre carreras STEM y no STEM.
Por otro lado, la educación gratuita ha permitido que más estudiantes accedan a la educación superior. Sin embargo, la preparación académica inadecuada puede afectar las tasas de graduación, especialmente en campos exigentes como STEM.
Para obtener una comprensión más completa del impacto de la matrícula gratuita en las tasas de graduación en estas áreas, se requieren más estudios para analizar datos a largo plazo y considerar variables como el género y el entorno socioeconómico de los estudiantes.
Un nuevo sistema de financiamiento
El gobierno chileno ha propuesto recientemente reemplazar el Crédito Garantizado por el Estado (CAE) con un nuevo sistema de Financiamiento Público para la Educación Superior (FES). La iniciativa tiene dos objetivos principales declarados:
• Condonación de deudas educativas : El proyecto busca reorganizar y condonar parcialmente las deudas asociadas a los préstamos del CAE, el Fondo Solidario de Crédito Universitario y CORFO ( Corporación de Fomento de la Producción ). Esta condonación será voluntaria y se basará en criterios como la situación académica del deudor, el estado de pago y el número de cuotas pagadas.
• Brindar un instrumento de financiamiento moderno: El FES se propone como un sistema moderno y eficiente que sustituirá a los actuales préstamos estudiantiles, eliminando la intervención de las entidades bancarias.
El FES ha generado diversas críticas por parte de expertos, instituciones educativas y analistas. Las principales preocupaciones incluyen el impacto en la autonomía y financiación institucional, los temores a una reducción de los ingresos universitarios y las desigualdades en las contribuciones de los beneficiarios, el posible perjuicio para los estudiantes de clase media, la falta de sostenibilidad financiera, la pérdida de enfoque en las prioridades educativas del país y las significativas repercusiones negativas para los sistemas de garantía de calidad de las instituciones y los programas.
Uno de los impactos más preocupantes del FES es su efecto en la autonomía universitaria. Al pasar de la financiación directa a las instituciones a un modelo centrado en la demanda estudiantil, las universidades se verán obligadas a competir por recursos con base en criterios externos, a menudo desconectados de sus misiones académicas o contextos regionales.
Este enfoque socava la capacidad de las instituciones para autogobernarse, restringiendo su capacidad para establecer prioridades de desarrollo, diseñar proyectos a largo plazo y responder eficazmente a las necesidades sociales de sus comunidades locales.
Además, la canalización de recursos a través del FES reduce significativamente los ingresos institucionales. Las universidades públicas, que antes dependían de presupuestos fijos, se enfrentan ahora a un sistema de financiación incierto, donde su apoyo financiero está ligado a la matrícula estudiantil o a indicadores cuantitativos que no siempre reflejan la complejidad de sus funciones académicas.
El FES también ha sido criticado por perpetuar las desigualdades estructurales. Muchos de sus planes de financiación no tienen en cuenta adecuadamente las diferencias socioeconómicas entre los beneficiarios, lo que permite que los estudiantes con mayores recursos accedan a los mismos beneficios que quienes los necesitan. En este contexto, los recursos públicos pierden su propósito redistributivo y, en cambio, refuerzan las disparidades existentes en el acceso a la educación superior.
Un grupo particularmente afectado es la clase media. Estos estudiantes no califican para los subsidios más generosos porque no cumplen los criterios de vulnerabilidad extrema. Sin embargo, también carecen de los recursos financieros para cubrir los costos educativos sin incurrir en deudas.
Esta “zona intermedia” los deja atrapados entre la exclusión y la presión financiera, lo que genera una situación contradictoria: personas que no deberían tener dificultades para acceder a la educación superior se enfrentan a importantes obstáculos financieros.
Cantidad por encima de la calidad.
El FES se presenta a menudo como una solución al problema del acceso a la universidad. Sin embargo, garantizar la admisión no garantiza necesariamente la provisión de una educación de calidad. Al redistribuir recursos sin mejorar la capacidad institucional, el sistema enfrenta la presión de aumentar la matrícula sin los medios necesarios para mejorar la infraestructura, contratar profesores calificados o ampliar los servicios de apoyo a los estudiantes.
Además, cuando la financiación se vincula a resultados numéricos, como la empleabilidad o las tasas de graduación, existe el peligro de socavar el verdadero propósito de la educación superior.
Las universidades pueden tender a centrarse en lograr indicadores favorables en lugar de ofrecer una educación integral. Este enfoque amenaza la diversidad académica, el pensamiento crítico y el papel de la universidad como espacio de reflexión y transformación.
Otra consideración importante es la sostenibilidad financiera del FES. En economías inestables o durante períodos de austeridad fiscal, el Estado puede tener dificultades para mantener los niveles de inversión necesarios para que el fondo cumpla con sus compromisos. Esta fragilidad puede perturbar la experiencia educativa de los estudiantes y generar crisis presupuestarias en las instituciones.
Además, el modelo del FES a menudo prioriza programas con alta demanda en el mercado laboral o que son económicamente rentables. Esta tendencia puede marginar disciplinas en humanidades, ciencias o campos sociales que, si bien son menos atractivos desde una perspectiva de mercado, son cruciales para el desarrollo cultural, democrático y ambiental del país.
Esta visión utilitarista de la educación superior contradice los principios de una universidad comprometida con el bien común y el fomento del pensamiento libre.
Según el informe Panorama de la Educación 2024 de la OCDE, Chile invierte el 5,9% de su PIB en educación, lo que lo convierte en el quinto país con mayor inversión relativa.
Sin embargo, existe un desequilibrio en la asignación de recursos. En educación terciaria, se asigna el 2,4% del PIB, superando el promedio de la OCDE del 1,5%. La educación secundaria recibe solo el 1,7% del PIB, por debajo del promedio de la OCDE del 1,9%.
A pesar de la alta inversión en educación superior, persisten importantes problemas de calidad, cobertura e infraestructura en la educación preescolar y escolar.
En este contexto, parece cuestionable priorizar una reforma en el financiamiento de la educación superior dada la crisis de la educación escolar, que se manifiesta en la falta de mejoras en los resultados de aprendizaje, el aumento de las tasas de deserción y otros problemas. Se sugiere que sería más beneficioso invertir en mejorar la calidad y la gestión de la educación en los niveles iniciales y en la reconexión con los estudiantes que han abandonado la escuela.
Carlos Olivares es consultor de educación superior radicado en Chile. Correo electrónico: colivares66@gmail.com.
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