CIAE: EXPERIENCIAS, LECCIONES Y DESAFÍOS DE LOS JARDINES INFANTILES EN 2020
Mayo 13, 2021
Serie Foco en Educación
Mayo 2021, Número 32
EXPERIENCIAS, LECCIONES Y DESAFÍOS DE LOS JARDINES INFANTILES EN 2020
Una encuesta a jardines infantiles y entrevistas a sus comunidades educativas permitió indagar acerca de aspectos como los protocolos seguidos para la reapertura y la comunicación con los equipos educativos y con las familias.
El cierre de todos los establecimientos de educación parvularia durante parte del 2020, al igual que los del sistema escolar, fue indispensable en el contexto del avance de la pandemia, tanto a nivel nacional como en casi todo el mundo, pero constituyó enormes desafíos para los establecimientos. Por eso, conocer las experiencias de los jardines infantiles durante el año 2020, identificar buenas prácticas y aprendizajes y advertir los principales desafíos en el caso de los centros que abrieron fueron algunos de los objetivos de un estudio elaborado por el CIAE de la Universidad de Chile, UNICEF, la Subsecretaría de Educación Parvularia, JUNJI e INTEGRA.
El estudio constó de dos partes: una encuesta a directoras de jardines de todo el país y un diálogo con comunidades educativas de 40 establecimientos que se prepararon para la reapertura. El estudio dio cuenta que el 64% de los establecimientos que contestaron la encuesta iniciaron procesos de apertura en 2020, pero que finalmente cerca de la mitad de ellos recibió párvulos y dos tercios de ellos funcionó, simultáneamente, en modalidad remota.
Entre los factores que propiciaron la reapertura, se mencionaron como “muy decisivos” por parte de las directoras, la capacidad de dar cumplimiento a los protocolos sanitarios en el establecimiento, junto a condiciones sanitarias favorables en la comuna (según las definiciones del Plan Paso a Paso del gobierno). Por otro lado, los establecimientos que no reabrieron destacan las condiciones sanitarias de la comuna y la voluntad de las familias como impedimentos relevantes, así como también la decisión del sostenedor (esto último fundamentalmente en el caso de los jardines VTF que son, en su mayoría, de dependencia municipal).

El estudio encontró que, en promedio, se requiere de un mes entre la decisión de reabrir y comenzar a recibir niños y niñas. Este periodo se destina a diferentes funciones como la “definición de medidas de higiene específicas y organización de la jornada que se implementará” (73%) QUE ES ESTE 73%. De acuerdo con lo manifestado por las directoras en las entrevistas, se adoptaron tres estrategias para asegurar un retorno efectivo y seguro: acondicionamiento de los espacios; recolección de información diagnóstica sobre las condiciones y disposiciones del personal; y trabajo socioemocional con los equipos educativos. En cuanto a los protocolos, se establecieron aforos máximos para recepción de niños, sistemas de turnos y se aplicaron estrategias de planificación de la jornada. En general, los jardines Integra y JUNJI funcionaron media jornada para desinfectar el establecimiento y cumplir con los protocolos sanitarios, entre otros.

Respecto a las actividades pedagógicas, éstas se enfocaron en estrategias lúdicas, en el desarrollo de habilidades para la vida y en aprendizajes para el desarrollo socioemocional y bienestar de niños y niñas.

Uno de los aspectos que recibió mayor atención de parte de las directoras fue establecer diálogos y acuerdos con los equipos educativos, para generar confianza en el retorno. Ello incluyó un trabajo socioemocional con docentes, auxiliares y personal de apoyo, así como el informar y dialogar activamente, para considerar sus ideas y construir confianza en el proceso.

Temor de las familias y baja asistencia

Si el diálogo con los equipos educativos fue la tónica para reabrir, no ocurrió lo mismo con las familias. Sólo el 25% de las directoras encuestadas dice que le dedicó mucho tiempo a establecer acuerdos con madres y padres. En las familias, según el reporte de las directoras, primó el temor de enviar a sus hijos e hijas a los centros educativos. Una de las razones más esgrimidas fue que consideraban que era difícil que los niños y las niñas mantuvieran la distancia física con sus pares y con el equipo educativo. Además, varias familias estaban aún con modalidad de teletrabajo, por lo que podían cuidar a los párvulos en sus hogares, mientras que otras contaban con redes de apoyo para el cuidado de niños y niñas.

Así, los jardines que abrieron tuvieron una asistencia promedio equivalente al 25% de su matrícula a marzo del 2020. Considerando los aforos máximos permitidos, los jardines infantiles particulares pagados son los que mostraron mayor cobertura de sus aforos (67%), mientras que los establecimientos JUNJI son los que estuvieron más lejos de sus máximos estimados (24%).

El estudio también consultó a las directoras sobre recomendaciones para el año escolar 2021. En ese sentido, ellas recomiendan elaborar una política a nivel nacional que dé cuenta de la relevancia que tiene retornar a actividades presenciales en los jardines, así como difundir entre las familias la evidencia de que los protocolos de higiene y seguridad en los jardines realmente funcionan. En cuanto a recursos financieros, los jardines infantiles particulares pagados solicitan apoyo financiero y de otros recursos para sobrellevar los gastos que implica funcionar en contexto de pandemia. También solicitan capacitaciones, tanto para los equipos educativos como para las familias, sobre los protocolos de higiene y seguridad y procesos a implementar en los centros educativos, así como sobre las modalidades de educación híbrida, para mantenerse en contacto permanente con las familias. ◄

 

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