Lo más significativo de esta primera semana no son las medidas en sí mismas, sino la estrategia y el método.
José Joaquín Brunner, Los primeros diez días del gobierno de José Antonio Kast han seguido al pie de la letra el manual trumpista. No se trata de una coincidencia ni de un aire de familia ideológico. Es una estrategia deliberada, meticulosamente diseñada: gobernar como si Chile estuviera al borde del precipicio y solo un liderazgo de emergencia pudiera salvarlo.
El diagnóstico es conocido: un país “cayéndose a pedazos”, sumido en el caos heredado de gobiernos anteriores. La narrativa es simple y potente: ellos destruyeron, nosotros restauraremos. Ellos trajeron el desorden, nosotros devolveremos la disciplina. Es el “Make America Great Again” criollo, con toda su carga épica y sus tonos apocalípticos.
El primer frente de batalla ha sido la frontera. Zanjas, muros, drones. La imagen es poderosa: Chile sitiado, defendiéndose de invasiones silenciosas. El segundo frente apunta al crimen organizado, a los narcos y a la violencia callejera. Guerra declarada, mano dura, cárceles, tolerancia cero. Cada conducta desviada encuentra su anatema.
El tercer objetivo es más sutil pero no menos ambicioso: restaurar la majestuosidad portaliana del Estado. Aquí aparece como nuestro enemigo el equivalente al deep state: la burocracia excesiva, los parásitos administrativos, el mal gasto sistemático, la corrupción enquistada. Se promete limpieza, eficiencia, un Estado para la reconstrucción.
Finalmente, el cuarto eje: impulsar el crecimiento económico mediante la liberación de fuerzas productivas. Menos permisos, menos regulaciones, recortes fiscales, impuestos más bajos para las grandes empresas. Es el “drill, baby, drill” adaptado a nuestras coordenadas: extraer, producir, crecer sin miramientos ambientalistas (“tres arbolitos”) ni contemplaciones sociales.
Sin embargo, lo más significativo de esta primera semana no son las medidas en sí mismas, sino la estrategia y el método. Steve Bannon lo llamó “flood the zone”, inundar la zona: generar tal volumen de anuncios, iniciativas y resoluciones que la oposición quede aturdida y la opinión pública confundida. Decenas de instructivos, anuncios diarios de nuevas iniciativas legales, imágenes impactantes que se suceden vertiginosamente. Los hechos y las percepciones se confunden en un torbellino comunicacional donde es difícil distinguir qué es sustancia y qué es humo.
La pregunta es si esta hiperactividad inicial logrará traducirse en resultados concretos o si, como tantas veces ocurre con el activismo restaurador de derechas, el ruido terminará por acallar la música. O bien, si acaso las condiciones externas —petróleo, presiones geopolíticas, inestabilidad financiera—, combinadas con la reacción de gentes razonables, echarán abajo nuestro experimento de trumpismo austral.
Excelente artículo, felicitaciones al Profesor José Joaquin.
Gracias, Mario.
Saludos,
JJB
No leo El Mercurio, pero llegué a esta info por Pancho Vidal, que lo recomendó, gracias por la info
Un saludo y gracias a Pancho Vidal por recomendar esta reflexión.
Cordialmente,
JJ Brunner
La votación gracias a la cual ganó Kast, ameritaba no tener NI UN solo voto, “en suspenso”.
Saludos,
JJ B
Leer este artículo, permite aclarar la intención de este gobierno, inundar la zona, para justificar cada acción, aunque parezca descabellada, tener siempre la justificación a las medidas políticas, sociales y socioeconómicas. Muchas gracias por compartir esta mirada.
Me alegra saber que encontró de interés este comentario.
Saludos,
JJ B
Que bien escrito y analizado. Gracias por la síntesis y la claridad
Gracias, Alejandra, y saludos.
JJ B
Muy claro en su análisis y concuerdo plenamente, pero surge la pregunta. ¿Que viene después? ¿Que hay detrás de todo esto? Gratis no es
Gracias y ya veremos (o estamos viendo) lo que viene después.
Cordial saludo,
JJ Brunner
¡Cordial saludo!
JJ Brunner
Qué lúcido análisis, me enseñó mucho de un plumazo.
Lamento que la mayoría “no quiera” (o peor, no pueda) entender esta realidad.
Saludos fraternos.
Cordial saludo, Javier.
JJ B