Llamar ruina a la ruina
Agosto 4, 2026

José Joaquín Brunner, agosto 1, 2026

Nexos > 2026 AgostoEnsayo

En cuanto a la institución y su declive actual, surge la pregunta: ¿ocurre lo mismo con la “idea de universidad” que en Occidente nos acompaña desde hace mil años, en un largo diálogo filosófico, historiográfico, sociocultural y de teoría crítica? Creo firmemente que sucede justo lo contrario: nunca, como ahora, la discusión sobre esa idea y esa idealización había estado tan viva. De hecho, diría que se encuentra en el centro mismo de los cambios culturales contemporáneos; un entorno que, según Marshall Berman, nos promete aventura, poder y transformación personal y global, pero también amenaza con destruir todo lo que tenemos, lo que sabemos y lo que somos.

En momentos de aceleración del capitalismo, cuando su fuerza creativa-destructiva alcanza su punto máximo, la idea de universidad —en cualquiera de sus modelos: medieval, napoleónico, humboldtiano, británico, latinoamericano post-Córdoba o de la World-Class University [de clase mundial]— parece estar superada, lo mismo que las formas organizativas en que se institucionaliza. Sin embargo, esa idea básica permanece: la de un espacio —lux et veritas— que surge en una relación tensa con los poderes del emperador y de la Iglesia, dedicado al cultivo de la inteligencia social, a la conservación y transmisión de los conocimientos más avanzados, a la formación de personal calificado para gestionarlos y a mantener una distancia crítica frente a los poderes establecidos.

Ilustración: Alberto Caudillo

De alguna manera, esto siempre ha sido así. A lo largo de la historia, la universidad ha estado influida por diversas esferas de valor —como la económica, política, intelectual, religiosa y estética—, según la clasificación de Weber, a las que hoy se añaden las esferas tecnológica, comunicativa y moral. La universidad nunca estuvo, ni podría estar, libre de condiciones. Al revés, es el espacio en el que la sociedad y el Estado expresan con claridad la conciencia de su época, como quería Jaspers.

La conciencia de hoy se ve influenciada por la aparición de la inteligencia artificial: un sistema que, aunque no es humano, posee capacidades casi humanas y opera en los límites del conocimiento experto en diferentes áreas de valor. Las universidades enfrentan la presión de su propio conocimiento avanzado, que hasta ahora ha sido generado, disciplinado, profesionalizado y controlado por ellas mismas. Esto les obliga a reconsiderar sus fundamentos: los departamentos y su lógica colegial, las carreras profesionales, la integración entre docencia e investigación, la organización y conservación del conocimiento, el intercambio intergeneracional y su papel como órganos autónomos dedicados al desarrollo gradual del saber.

De allí surge también el progresivo isomorfismo global —e incluso nacional y local— de los modelos institucionales. Éstos cada vez están más envueltos en demandas de seguridad nacional; mercados y competencia internacional; gerencialismo; productividad; rendición de cuentas; medición de impacto; generación de ingresos propios; dinámicas de la triple hélice; empleabilidad de los titulados y tasa de retorno de las credenciales. En definitiva, el capitalismo académico en sus diversas variantes nacionales. Esto conforma una deriva acelerada, que forma parte del pacto fáustico de la subsunción tecnológica del mundo.

Y, sin embargo, es justo desde la idea de universidad —que abarca narrativas que van desde lo altamente racionalizado hasta lo mito-poético— que puede cuestionarse esa tendencia. Incluso un crítico ilustrado del idealismo, como Habermas, reconoce que el excedente utópico inherente a la idea de universidad mantiene un potencial crítico que, de vez en cuando, ayuda a renovar las instituciones. Es importante tomar en serio esa expresión. La idea de universidad no corresponde a ninguna universidad concreta; es, en realidad, lo que ninguna ha logrado representar plenamente. Por ello, puede evaluar a todas. Funciona como una reserva de memoria y como un ideal regulador: un excedente que supera a cada figura histórica concreta y que, al sobrar, permite medir, nombrar su distancia y exigir responsabilidades.

Este excedente tiene al menos tres dimensiones. Primero, refleja una imagen de un espacio en tensión —entre las esferas de valor y sus poderes fácticos— donde se expresa, de forma condicionada, el poder de las ideas, el conocimiento y la imaginación; un espacio que no se somete por completo a ninguna esfera y que, precisamente en esa resistencia, define su esencia. Segundo, representa un lugar de creación de saberes en la frontera de disciplinas: ya no único ni monopolizado, pero fundamental, justo en el límite donde hoy se enfrenta a una inteligencia artificial capaz de potenciar esa creatividad o disputarla. Y tercero, es una sede —aunque no la única, pero aún la más favorable— donde puede manifestarse la más clara conciencia de su tiempo. Que ninguna universidad cumpla plenamente estos rasgos no los niega: los ratifica como un ideal. La idea persiste no porque describa lo que son las universidades, sino porque expresa lo que deberían ser.

Volvamos a las ruinas de Readings y al plazo de Drucker que termina en 2027. Quizá ambos tengan razón en lo que anuncian y se equivoquen en lo que entierran. Lo que se destruye son las figuras institucionales —el campus, el departamento, la credencial, el monopolio—; lo que permanece intacta es la idea, desde la cual, precisamente, podemos llamar ruina a la ruina. La lección es una sola: la institución cambiará de forma, como ha ocurrido mil veces. Su idea, en cambio, seguirá allí —terca, excedente, utópica— recordándole a cada nueva forma todo aquello que aún le falta.

 José Joaquín Brunner

Académico, Cátedra Unesco de Políticas y Sistemas Comparados de Educación Superior, Santiago de Chile

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

PUBLICACIONES

Libros

Capítulos de libros

Artículos académicos

Columnas de opinión

Comentarios críticos

Entrevistas

Presentaciones y cursos

Actividades

Documentos de interés

Google académico

DESTACADOS DE PORTADA

Artículos relacionados

Cómo sobrevivir al shock de la IA

Un manual de políticas para evitar crisis políticas James A. Davidson y Matthew J. Slaughter Julio/Agosto de 2026. Publicado el 23 de junio de 2026. (Traducción automática de Google) La incipiente inteligencia artificial promete mucho para la economía mundial y para...

Hombres del Renacimiento

Por Brooke Allen | Reseña del libro (Traducción automática de Google) La lectura de dos nuevas publicaciones, surgidas del incesante flujo de estudios académicos sobre el teatro isabelino, me hizo reflexionar sobre el extraño hecho de que el arte no mejora con el paso...

Share This