Admisión escolar: que el remedio no agrave el mal
Junio 19, 2026

Mis planteamientos completos a una consulta del medio electrónico ExAnte sobre los posibles cambios al sistema de admisión escolar, en el marco de una crónica titulada : “Lo que implica la reforma a la “tómbola” y la selección a partir del mérito académico, según expertos”, aparecida el día 19 de junio de 2026. (ver más bajo).

Admisión escolar: que el remedio no agrave el mal

José Joaquín Brunner, académico UDP y UTA, ex ministro

En un sistema educativo donde las desigualdades sociofamiliares de los estudiantes están muy marcadas—y donde, en promedio, las escuelas tienden a reproducir esas diferencias, algo que Darío Salas ya había señalado a principios del siglo XX—cualquier reforma en los procesos de admisión escolar debería evaluarse con un criterio claro: que no aumente ni profundice la segmentación en el acceso.

El sistema actual presenta fallas conocidas y consensuadas. En las escuelas con alta demanda —que representan el 30% y agrupan más de la mitad de las primeras preferencias—, la mayoría de las familias dependen del sorteo y los estudiantes con buen rendimiento tienen menos posibilidades de ingresar en su primera opción. Esto señala un problema que debe abordarse y una demanda ciudadana que debe escucharse. Los técnicos lo plantearon sin deshacer lo avanzado: restablecer la importancia del mérito de forma limitada y objetiva —un ranking de notas en un grupo reducido de liceos de alta exigencia—, perfeccionar los criterios de priorización y la información para las familias, todo dentro de un sistema único y con salvaguardas. Lo fundamental es que sea la familia quien elija el colegio, no al revés.

El proyecto del gobierno sigue una orientación diferente. Implementa un sistema dual: Elección Mutua para los colegios más demandados que elijan ese método —donde la institución decide a quién educar a través de entrevistas, aceptación del proyecto o participación en reuniones——, que son los mecanismos discrecionales que la Ley de Inclusión buscaba corregir—, y Asignación Aleatoria para los demás.

Lo notable es que el diseño fracasa en sus propios términos. El gobierno denuncia el azar como la principal injusticia del sistema, pero en lugar de eliminarlo, lo mantiene bajo el nombre de Asignación Aleatoria. Esto se aplica principalmente a la mayoría de los colegios y a las vacantes restantes, reservando la selección para los establecimientos más prestigiosos. Así, no democratiza el mérito ni universaliza la coordinación; en realidad, los segmenta. El azar que afirma combatir queda relegado a las familias de los niveles más bajos.

Es la respuesta habitual de las élites chilenas desde el siglo pasado: organizar a niñas y niños en jerarquías socialmente divididas para emparejarlos con una red de establecimientos ordenados según su capacidad de escoger a quién desean educar. La verdadera cuestión no es si el mérito es suficiente, sino quién realiza la selección y bajo qué criterios: si un sistema objetivo y uniforme que opera dentro de una estructura coordinada, o si la potestad de selección vuelve a ser exclusiva de cada colegio. La primera opción mantiene un marco potencialmente igualador; la segunda, reproduce el proceso de selección, otorgando al mérito un carácter de clase y estamento, y dejando a las familias más vulnerables en la parte menos favorecida del sistema.

Por último, es importante recordar que ninguna fórmula de admisión puede resolver esto: el SAE solo refleja la desigualdad en la oferta educativa, no la causa. Sin embargo, podría institucionalizarla si el sistema se dualiza.

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Sistema de Admisión Escolar: Lo que implica la reforma a la “tómbola” y la selección a partir del mérito académico, según expertos

Manuel Izquierdo P.

El nuevo sistema de admisión que diseña el Mineduc —a cargo de María Paz Arzola— añade una modalidad que permite a los establecimientos seleccionar por criterios como el mérito académico a partir de 7° básico. Para el exministro Raúl Figueroa, el diseño entrega mayor participación a colegios y familias.

Lo nuevo. A inicios de la próxima semana, el Gobierno tiene previsto ingresar a la Cámara el proyecto que reforma el Sistema de Admisión Escolar (SAE). Se trata de una promesa de campaña que el Presidente Kast reforzó en su Cuenta Pública del 1 de junio, que apunta a modificar el algoritmo creado en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, cuyo objetivo fue poner fin a la selección en los colegios.

Dos mecanismos. Desde el Mineduc explican que la idea es que los colegios con sobredemanda, que suelen tener un mejor rendimiento académico, puedan optar a dos mecanismos para admitir a sus alumnos.

  • La primera es la modalidad de “Elección Mutua”, que permitirá utilizar como criterios de admisión la adhesión al proyecto educativo; la asistencia previa; la participación en reuniones informativas; aptitudes para programas de especialización; la proximidad territorial; el desempeño en entrevistas.
  • También se propone que desde 7° básico el rendimiento académico sea un criterio de selección.
  • En materia de inclusión, esta modalidad reserva una proporción de cupos para alumnos prioritarios que reciben la Subvención Escolar Preferencial —y estudian con gratuidad total— y para estudiantes con discapacidad o necesidades educativas especiales permanentes.
  • El segundo mecanismo es el actual, denominado “Asignación Aleatoria”, que mantiene el sistema de asignación centralizada. Esa modalidad opera a través de un algoritmo —conocido como “tómbola”— que contempla cuatro criterios: si el candidato es hermano de algún matriculado, si es un estudiante prioritario, si es hijo de un funcionario permanente del establecimiento o si ha estado matriculado y quiere volver a hacerlo.
  • El sistema funcionará para los establecimientos que no opten por la modalidad de Elección Mutua y, también, para las vacantes que no se alcancen a cubrir por el nuevo sistema.

Mérito. A juicio del exministro de Educación, Raúl Figueroa, director ejecutivo del Instituto UNAB de Políticas Públicas, existe un diagnóstico compartido en torno a la necesidad de modificar el SAE, dando más espacio a los colegios y las familias en el proceso.

  • Figueroa comparte el fondo de la propuesta, que es “permitir a los establecimientos incorporar, sin discriminar, elementos de selección mucho más amplios, y específicamente lo que dice relación con el mérito académico a la hora de postular. Con esta reforma, se vuelve a impulsar el mérito académico como factor relevante para los colegios con sobredemanda”.
  • El exministro también resalta que la idea del Gobierno también apunta a que exista una mayor identificación de las familias con el proyecto educativo de cada establecimiento.
  • “El cómo se haga no es tan importante como el objetivo que se busca, por eso es importante ver bien el proyecto de ley que se presentará”, señala.
  • Para Francisca Espinoza, directora de Estudios de Acción Educar, la propuesta del Ejecutivo “avanza en la dirección correcta” al recuperar “el reconocimiento al mérito y el esfuerzo, y el respeto a la autonomía de los colegios y su posibilidad de construir comunidades educativas coherentes con su propuesta pedagógica”.
  • Hemos propuesto permitir que los colegios puedan seleccionar y ordenar los criterios de priorización a su medida, permitiendo incluir otros aspectos como rendimiento o territorialidad”, añade.

Factor azar. Mientras Figueroa es partidario de la división del sistema de admisión, pues “libera a algunos establecimientos de las restricciones del SAE, en una fase previa”, el exministro José Joaquín Brunner sostiene que aunque el diseño actual “presenta fallas conocidas y consensuadas”, la propuesta del Gobierno “fracasa en sus propios términos”.

  • “La verdadera cuestión no es si el mérito es suficiente, sino quién realiza la selección y bajo qué criterios: si un sistema objetivo y uniforme que opera dentro de una estructura coordinada, o si la potestad de selección vuelve a ser exclusiva de cada colegio”, dice Brunner.
  • Para el académico UDP, la propuesta debiese apuntar a “restablecer la importancia del mérito de forma limitada y objetiva —un ranking de notas en un grupo reducido de liceos de alta exigencia—, perfeccionar los criterios de priorización y la información para las familias, todo dentro de un sistema único y con salvaguardas”.

“Un subsistema que la mesa nunca contempló”. Alejandro Carrasco, decano de la Facultad de Educación UC y miembro de la mesa técnica que analizó el SAE durante 2025, afirma que “se estaría creando un nuevo subsistema de admisión escolar selectivo, que nunca la mesa técnica contempló”.

  • Carrasco —investigador del Centro Justicia Educacional UC— advierte que la iniciativa del Gobierno “puede poner en riesgo la libertad de elección de las familias —pues la ‘Elección Mutua’ reincorpora la selección— y afectará la eficiencia en la asignación de cupos, porque aumentarán las postulaciones por colegios sobredemandados, pero los cupos a distribuir serán los mismos”. También, señala, se afectaría la igualdad de oportunidades.

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