¿Piensa la UNESCO que la misión tradicional de investigación de las universidades es relevante en el siglo XXI? Aparentemente no.
Más allá de los límites: Nuevas formas de reinventar la educación superior , la hoja de ruta propuesta en la Conferencia Mundial de Educación Superior 2022, que concluyó recientemente en Barcelona, España, solo menciona de forma muy marginal y, mayormente, indirecta la misión de investigación.
Minimizar, o incluso olvidar casi por completo, el papel de la universidad en la investigación es una gran omisión y no sirve a la ciencia, la erudición ni al futuro de la educación superior.
Tampoco se habla mucho de otros temas centrales para la educación superior, entre ellos la financiación de la actividad académica y el floreciente sector privado de la educación superior.
Otra omisión es la internacionalización, que sí se incluye, pero el énfasis está casi exclusivamente en la movilidad y el reconocimiento de cualificaciones y asociaciones, sin ninguna referencia a la internacionalización del currículo en el país ni al aprendizaje global para todos.
Enfatizar la educación superior como un bien público y un derecho humano suena bien, pero resulta bastante ingenuo cuando se ignora dos temas clave: la masificación, que da lugar a un sector privado en auge; y la economía del conocimiento, que da lugar, por un lado, a una mayor desigualdad y, por otro, a una creciente necesidad de investigación.
En el lado positivo, se destacan muchos otros aspectos útiles: la libertad académica, la sostenibilidad, una experiencia de aprendizaje estudiantil holística, la inclusión, la diversidad y otros temas valiosos e importantes. También es positivo el llamado a una mayor investigación e innovación en la educación superior asociada con el desarrollo de capacidades.
Las funciones centrales de una universidad
Vale la pena recordar a la UNESCO, y quizás a la comunidad mundial de educación superior en general, que la investigación, especialmente la investigación básica, ha sido una responsabilidad central de las universidades desde la fundación de la Universidad de Berlín en 1810.
Tradicionalmente, las funciones centrales de la universidad moderna son la docencia, la investigación y el servicio.
La UNESCO parece haber olvidado la importancia de la investigación. Esto es particularmente problemático en el mundo científico del siglo XXI, incluyendo la centralidad de la universidad en las ciencias sociales y las humanidades, que son clave para comprender la cultura y la sociedad y proporcionar el contexto social de las ciencias exactas.
Como ilustra Beyond Limits , se le ha pedido a la universidad contemporánea que asuma cada vez más responsabilidades, a menudo en un entorno de recursos limitados.
Los gobiernos, los medios de comunicación y otros actores exigen constantemente al mundo académico que se “reinvente” para servir a estos múltiples propósitos, alejando, en muchos sentidos, a una institución que ha tenido un éxito notable durante siglos de sus responsabilidades fundamentales.
Ignorar la importancia de la investigación en este proceso es peligroso. Por el contrario, los desafíos globales que amenazan a nuestras sociedades, enfatizados en la declaración de la UNESCO, requieren una mayor atención y recursos para la investigación y la colaboración en ella.
La complejidad de la función de la investigación
La contribución de las universidades a la producción de investigación y al avance de la ciencia y de la sociedad es incuestionable y crucial en la investigación básica.
Una de las muchas ilustraciones de esta contribución es el desarrollo de las tecnologías de ARNm, que condujo al rápido éxito de las vacunas contra la COVID-19. Los científicos galardonados con el Premio Nobel que realizaron investigación básica estaban adscritos a universidades e institutos de investigación, y sus descubrimientos sirvieron de base para la tecnología aplicada empleada en las vacunas.
Hay innumerables ejemplos adicionales.
Las universidades son los principales impulsores de la investigación, pero en algunos países no son los únicos centros de investigación. China, Francia, Alemania, Rusia y algunos otros países cuentan con instituciones de investigación independientes, financiadas con fondos públicos, que colaboran cada vez más o incluso se fusionan con las universidades.
En la era de la masificación, no todas las universidades están centradas en la investigación. De hecho, solo un pequeño número de universidades, casi todas ellas en el Norte Global, son intensivas en investigación.
En Estados Unidos, quizás existen 300 universidades dedicadas seriamente a la investigación. En Australia, el Grupo de los Ocho se caracteriza por su intensa actividad investigadora, y el Reino Unido cuenta con el Grupo Russell.
Es totalmente apropiado que la mayoría de las universidades y académicos se centren principalmente en la docencia y el servicio aplicado a la sociedad y la economía.
Sin embargo, las universidades de investigación de excelencia, aunque constituyen una pequeña minoría, son de vital importancia para la ciencia y la innovación globales. Su función y papel en el sistema global del conocimiento no deben ser ignorados por completo por la UNESCO.
Dado el énfasis tradicional de la UNESCO en el Sur Global y el papel de la educación en el desarrollo socioeconómico, se debería haber prestado atención al papel de las universidades de investigación y al desarrollo de la capacidad investigadora en esa región, para atender las necesidades locales y romper el dominio del Norte Global en ese ámbito.
La investigación y las universidades centradas en ella son fundamentales para la educación superior y, en especial, para el futuro de la sociedad y la supervivencia del planeta.
Philip Altbach es profesor investigador y miembro distinguido del Centro de Educación Superior Internacional del Boston College en los Estados Unidos (correo electrónico: altbach@bc.edu), donde Hans de Wit es profesor emérito y miembro distinguido (correo electrónico: dewitj@bc.edu).
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