Violencia en el Instituto Nacional
Septiembre 9, 2023

Logo La terceraCentro de estudiantes del Instituto Nacional condena ataque incendiario al recinto: “Llevamos años pidiendo ayuda”

“Detrás de cada atentado contra un trabajador o un compañero, detrás de cada acto que rompa la pacífica convivencia democrática, no hay revolución, sino un fracaso de la nación entera”, indicaron desde el centro de alumnos mediante un comunicado.

En videos difundidos ampliamente por redes sociales, se puede ver a un grupo de individuos vestidos con overoles blancos y a rostro cubierto lanzar una bomba molotov mientras que otros rocían con líquido acelerante el acceso al lugar.

Ante esto, desde el Centro de Estudiantes del Instituto Nacional emitieron esta noche un comunicado, dirigido a “nuestro amado pueblo de Chile”, donde condenan los violentos hechos y realizan un enfático llamado por ayuda para evitar que se sigan repitiendo este tipo de situaciones en el emblemático recinto.

“Hoy, como parece ser costumbre, arden los cimientos de la democracia, del motor de la historia de nuestra patria, que no es reducible a un papel y una urna, que es, más bien, la manifestación legitima de la voz de los pueblos, que es nuestro Instituto Nacional”, comienza señalando en el texto

“Arden, en manos de cobardes traidores, el sagrado templo de los lápices y cuadernos, el lugar de encuentro y desencuentro entre profesores y estudiantes, el lugar de los poemas y las matemáticas. Sí, compatriotas, porque aquel que es furiosamente violento es un traidor, porque aquel que traiciona a los trabajadores y los trata de incendiar, es un traidor, y parece ser, que mientras los cuervos atacan campantes, solo importa el fuego y el caos, y no el sufrimiento de nuestros padres, los trabajadores de este país, al ser traicionado por los que deben ser sus hijos ilustres y luminosos, los institutanos”, agrega la declaración.

En este sentido, desde el centro de estudiantes añaden que “detrás de cada atentado contra un trabajador o un compañero, detrás de cada acto que rompa la pacífica convivencia democrática, no hay revolución, sino un fracaso de la nación entera, porque aquellos que deben ser su insignia no son capaces de defender los valores fundamentales de esta tierra que tanto ha costado regenerar”.

“¿Qué nace del fuego, acaso hogares, acaso pan, o acaso libertad? Solo nace la tiranía y la traición, la mentira y la promesa incumplida”, destaca el comunicado.

En este sentido, llamaron a la responsabilidad e hicieron una petición abierta de ayuda.

“Seamos responsables y bondadosos, seamos trabajador noble, padre riguroso o madre compasiva, hermano incondicional, ya sea de sangre o de espíritu, y solo así, asumiendo a nuestra juventud rota, seremos capaces de recuperar nuestra democracia plena, y solo así, volverá a brillar como un sol el primer foco de luz de la nación. Seamos responsables de nuestro fracaso nacional, de nuestro Instituto Nacional, y solo así nuestra patria será la tumba de los libres y el asilo contra la opresión”, señalan.

“Ayúdenos, llevarnos años pidiendo ayuda, por favor ayúdenos, los cimientos de la democracia se tambalean, por favor, ayúdenos”, cierra el texto emanado desde el Centro de Estudiantes del Instituto Nacional.

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Logo La terceraLa crisis interminable del Instituto Nacional: la violencia que lo ha marcado tras dos años de pausa por pandemia

El tradicional recinto educacional santiaguino fue testigo, una vez más, de hechos de violencia en sus dependencias. El fuego visto el jueves, en todo caso, no es novedad, así como tampoco lo está siendo que un grupo reducido de -aparentemente- estudiantes pongan a la institución en el ojo del huracán.

Las imágenes de fuego que se vieron este jueves al interior del Instituto Nacional, aunque siguen impactando, no son, ni de cerca, una novedad. De hecho, ya se habían vivido en 2022 y también durante el primer semestre de 2023. Eso es lo que más lamentan distintos miembros de la comunidad estudiantil. La violencia, aunque las autoridades pertinentes -sobre todo ellas- insisten en que es culpa de unos pocos, parece no soltar al tradicional establecimiento educacional cuyo sostenedor es la Municipalidad de Santiago por medio de la Dirección de Educación (DEM).

Las vías de diálogo que ha promovido la DEM no han logrado aplacar los hechos violentos que, una vez más durante 2023 (aunque datan desde mucho antes que este año), ponen en el tapete al Instituto Nacional. La pandemia y sus consiguientes encierros sólo habían pausado los tira y aflojas entre ciertos grupos con tintes más anárquicos por un lado, y por otro compañeros, profesores, directivos, Carabineros, autoridades de gobierno y del municipio, que hasta aquí no han podido ponerle freno. Y así, un espacio que debiese ser seguro para los estudiantes, de tanto en tanto se transforma en exactamente lo contrario. Como ayer y como otras veces ya ha ocurrido este año y que, una vez más, llevó a la dirección del colegio y el municipio a suspender clases este viernes y hacer lo propio el próximo lunes 11 de septiembre.

El Centro de Estudiantes clamando ayuda y las autoridades enfrascadas en discusiones entre sí adornan un 2023 en que el Instituto registra varios hechos violentos.

Apenas era marzo y el año ya comenzaba con sucesos noticiosos del Instituto Nacional, cuando el 28 de marzo Carabineros informó que tres menores de edad fueron detenidos en medio de incidentes que incluyeron ataques con piedras y artefactos incendiarios en las afueras del liceo santiaguino.

Sólo tres semanas después -18 de abril- se registraron nuevos desórdenes a la salida del liceo, cuando un grupo de aproximadamente 60 encapuchados, algunos de los cuales estaban vestidos con overoles blancos, lanzaron cerca de 30 bombas desde el interior del establecimiento hacia calle Arturo Prat y al día siguiente los mismos overoles blancos protagonizaron nuevos disturbios que obligaron a cortar el tránsito en la Alameda.

Un par de semanas después, específicamente el 4 de mayo, estudiantes del establecimiento protagonizaron incidentes y cortaron la calzada sur de Alameda y se enfrentaron a Carabineros. En ese contexto, el Instituto Nacional vivía un cambio en la rectoría y Carolina Vega se convertía en la primera mujer electa por concurso para asumir como rectora del emblemático liceo, algo que no frenó los hechos violentos. “Por qué el Instituto Nacional no tendría que tener una sintomatología de ese tipo si la sociedad la tiene”, dijo en entrevista con La Tercera esa vez.

La nueva autoridad, de hecho, fue recibida con un petitorio de 15 puntos y un paro por parte del estudiantado para pujar por respuestas satisfactorias, que a esa altura del año ya se acumulaban casi tres semanas de clases perdidas. Fue precisamente en esa toma cuando la comunidad institutana fue testigo del primer amago de incendio del año. El mismo CEIN comunicó esa vez que “alrededor de las 17:30 horas el Centro de Estudiantes y la comisión de seguridad fueron alertados sobre presencia de fuego en las dependencias del Instituto Nacional. Estudiantes lograron extinguir el fuego a tiempo y no se generaron mayores daños estructurales”. Esto llevó a bajar la toma.

Pero los hechos han afectado incluso a personas que nada tienen que ver con el recinto. El 1 de junio, por ejemplo, un carabinero de franco resultó lesionado por intervenir en favor de una mujer de la tercera edad agredida en el contexto de una serie de desórdenes en el frontis del establecimiento.

Ya con la mitad del año a la vuelta de la esquina y con señales más que claras de que la estrategia para ponerle fin a los hechos no estaba resultando, a mediados de junio se vieron los primeros pasos de reconciliación entre Interior, Santiago, rectoría y los estudiantes del Instituto Nacional para abordar los problemas de inseguridad y violencia que afectan a la comunidad educativa y que en el pasado ya había distanciado al municipio del gobierno en noviembre de 2022 cuando a los primeros, a través de los directores de establecimientos, les solicitaron nombres de involucrados en los hechos y estos se negaron. “No somos los sheriffs”, fue la justificación esa vez.

En julio, luego de las vacaciones de invierno, el Instituto Nacional intentó con una nueva medida: pedir credencial con código QR a funcionarios y estudiantes para ponerle atajo, al menos, a personas externas. Pero eso tampoco, visto los hechos de ayer, ha dado resultado.

Hechos repetidos

En 2022, el año de la vuelta a la presencialidad tras dos años de pandemia y cuarentenas, el Instituto Nacional fue testigo de situaciones similares a las que está volviendo a vivir en 2023. Constantemente se reportaron disturbios y algunos pasaron a mayores.

En noviembre un alumno fue apuñalado en una tocata y en octubre Carabineros detuvo a 10 personas por manifestaciones en el establecimiento ad portas de un nuevo aniversario del estallido social.

A inicios de septiembre, de hecho, alumnos del Instituto Nacional, así como de otros liceos emblemáticos, protagonizaron violentas protestas en el contexto del 11 de septiembre que terminaron incluso con micros de Red incendiadas o fuego al interior del propio recinto en más de una oportunidad. Según detallaban miembros de la comunidad educativa, el miedo se apoderó por largos momentos de alumnos y profesores, los que incluso fueron agredidos. Hechos similares habían ocurrido en agosto, cuando encapuchados generaron una serie de destrozos con incendios, saqueo al casino y daños en el equipamiento de las salas en un mes que también los había visto enfrentarse con carabineros. Los profesores, a esa altura, ya habían protestado por la crisis de seguridad.

Y es que sin ir más lejos, en julio el gobierno y alcaldesa de Santiago, Irací Hassler, habían anunciado acciones legales tras incidentes al exterior del recinto, cuando en medio del retorno a clases tras el término de las vacaciones de invierno sujetos vestidos de overoles blancos, y otros con uniforme escolar y máscaras, instalaron barricadas, encendieron fogatas y arrojaron artefactos incendiarios a locales de comercio, mientras que en mayo dos buses del transporte público habían sido quemados y ya se había visto -otra vez- fuego en el Instituto Nacional, así como el lanzamiento de elementos en llamas. Una toma también había sido bajada “por graves actos de violencia”.

En abril y tras años de ausencia por la pandemia, por primera vez habían reaparecido los overoles blancos y Santiago había anunciado denuncias en Fiscalía por ataques con molotov en las afueras del Instituto Nacional. Y es que ni siquiera el cambio de alcaldía (de Felipe Alessandri (RN) a Irací Hassler (PC) y con ello el cambio de interlocutor calmó a quienes protagonizan hechos violentos, los que ya venían provocando situaciones similares desde 2019 y que sólo se vieron pausadas por la llegada del Covid.

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INFORMACIÓN SOBRE CLASES PARA LOS DÍAS 8 Y 11 DE SEPTIEMBRE

A nuestra comunidad:
Comunicamos que debido al serio daño ejercido por la reprochable acción de los encapuchados en la infraestructura del establecimiento y el tiempo y espacio requerido para los trabajos de reparación de estos, se informa que el desarrollo de las actividades académicas durante el día viernes 8 de septiembre será de manera VIRTUAL en ambas jornadas. Se contará con el servicio JUNAEB para los estudiantes inscritos en el programa de alimentación y que puedan comprobar su adhesión a través de la credencial institucional. Dichas reparaciones se realizan para poder llevar a cabo la actividad de Peña Folclórica programada para el día sábado 9 de septiembre a las 11:00 am. Confiamos que dicha actividad contribuirá a estrechar lazos con estudiantes, apoderados y funcionarios del establecimiento en pos de realzar los espíritus en esta jornada de celebración republicana.
A su vez, debido a motivos de seguridad por la jornada de conmemoración los 50 años del Golpe Militar, la Dirección ha dispuesto que el día lunes 11 de septiembre todas las actividades programadas se desarrollarán en modalidad VIRTUAL para ambas jornadas. Esto con el fin de resguardar la integridad de los miembros de la comunidad y no interrumpir el proceso académico.
Volveremos a la presencialidad el día martes 12 de septiembre con clases regulares y seguiremos adelante con nuestra actividad de celebración de chilenidad “210 Cuecas Institutanas” el día miércoles 13 y jueves 14 de septiembre.
Les solicitamos estar atentos a los canales de información oficial del Instituto Nacional.
Atentamente.
Dirección

 

 

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Centro de Alumnos

 

cain

 

El Centro de Alumnos del Instituto Nacional (CAIN) es la organización que agrupa a los estudiantes del colegio. Su organización se encuentra regulada en el Reglamento General de los Centros de Alumnos, promulgado por medio del Decreto Nº 524 del Ministerio de Educación, promulgado en 1990, y por sus estatutos, que datan de 1996.

El Centro de Alumnos es representando por una Directiva, integrada por un Presidente, dos Vicepresidentes, un Secretario Ejecutivo, un Secretario de Finanzas y uno de Actas, elegidos por un periodo de un año, en votación de todos los estudiantes del plantel.

Asimismo, el Centro de Alumnos cuenta con diversos organismos, tales como las Secretarías de Trabajo, el Tribunal de Alumnos, que ejerce la potestad disciplinaria, y el Tribunal Calificador de Elecciones.

El organismo base es la Directiva de Curso, elegida de forma anual. Semanalmente los cursos disponen de una hora para la realización de Consejo de Curso, instancia en la cual los alumnos deliberan y discuten sobre las problemáticas internas y desarrollan proyectos, formándose de esta forma para la vida democrática.

Los representantes de los cursos sesionan en una Asamblea denominada CODECU (Consejo de Delegados de Curso), en donde se definen los cursos de acción que desarrollará el alumnado en su conjunto.

Reseña:

La tradición democrática y de organización estudiantil tiene gran arraigo en el Instituto Nacional. Durante el siglo XIX, si bien no existió un Centro de Alumnos con carácter de oficial, los alumnos del colegio se organizaron desde los primeros años a fin de protestar por mejores condiciones educativas, o por la abolición de los castigos corporales. La primera toma del Instituto Nacional se produjo precisamente en 1833, exigiéndose el término de la pena de azotes. En 1845 se produjeron también revuelas entre los alumnos “matemáticos” y los “filósofos”.35 Pero no solo para revueltas existió organización estudiantil. En 1842 surgió en las aulas del Instituto la llamada “generación del 42’”, que revolucionó el panorama cultural de la época, generando el primer movimiento literario propiamente chileno. Destacan en dicho movimiento el exalumno José Victorino Lastarria, y los alumnos Manuel Antonio Matta y Benjamín Vicuña Mackenna.
También del Instituto surgió la “sociedad de la igualdad”, grupo de jóvenes estudiantes, pero también de artesanos, que propugnaban una mejora en las condiciones sociales de la época, y un trato igualitario para las diferentes clases sociales. Destacan Santiago Arcos, Francisco Bilbao, Vicuña Mackenna y Lastarria. De la sociedad de la igualdad surgiría el Partido Radical, y más tarde el Partido Liberal Democrático, que en el siglo XX cristalizaría en los Partidos Socialista Obrero (actual Partido Comunista) y Socialista de Chile.

Para el primer centenario del colegio también existió un “centro”, que incluso contó con un “local” ubicado en la calle Gálvez (actual Zenteno).

El actual Centro de Alumnos data de 1941. En 1947 fue transformado en Gobierno Estudiantil, por instrucción de la Dirección General de Educación Secundaria. Por el Gobierno Estudiantil pasaron personajes como Mario Arnello Romo, abogado, político, y profesor de Derecho de la U. de Chile, quien fue Presidente del Gobierno Estudiantil, Osvaldo Puccio Huidobro, quien también ejerció la presidencia el año 1969, o Ricardo Lagos Escobar, quien fue Tesorero del Gobierno Estudiantil.

Los estudiantes institutanos fueron partícipes de los diversos movimientos sociales de la primera mitad del siglo XX, saliendo en varias ocasiones a la calle a ser parte de las protestas. Debido a la ubicación céntrica del establecimiento, a media cuadra de la Alameda y de la Plaza Bulnes (epicentro de las más grandes protestas), los estudiantes se vieron integrados desde jóvenes a la vida republicana. Algunos, como el ex Ministro Sergio Bitar, o como Antonio Skármeta, vivieron sus primeras protestas siendo jóvenes estudiantes del Nacional.

El gobierno estudiantil integró la Federación de Estudiantes de Santiago (FESES), organización que agrupaba a los estudiantes de los diversos Liceos y Colegios de la Capital.

Tras el golpe de Estado de 1973, todas las organizaciones estudiantiles fueron declaradas proscritas, y numerosos dirigentes fueron perseguidos, exiliados, torturados o asesinados.

A principios de los años 80’ lentamente empezaron a surgir las primeras organizaciones estudiantiles, de forma completamente clandestina. Nace en dicha época el PIO (Partido Institutano de Oposición), conglomerado que abogaría por la recuperación del Centro de Alumnos como organismo democrático. Los estudiantes forman parte como “actores secundarios” de las protestas que remecen a la dictadura militar, y que cobran mayor fuerza tras la crisis de principios de los 80’.

En mayo de 1986 el Ministro de Educación Sergio Gaete anuncia la Municipalización de los Liceos de Santiago, ante lo cual los estudiantes del Instituto, y de otros Liceos reaccionan realizando numerosas marchas, que terminarían con cientos de detenidos. Son cerca de dos meses de movilizaciones, pero que no logran impedir la municipalización del colegio, la cual se concreta a fines de julio.

Con el retorno de la democracia, el Centro de Alumnos se democratiza, y se efectúan las primeras elecciones libres en casi 18 años.

Bajo el alero del CAIN se recuperan algunas Academias, como la Academia Dramática, que es refundada como Academia de Teatro (ATIN). El Centro de Alumnos dona una sala para el Departamento de Castellano, y empieza a organizar los recordados “Mister Institutano”, fiesta de grandes proporciones, cuya última edición incluyó una presentación de la Banda Sepultura.

El año 2005 se produce la primera toma del colegio, desde los tiempos de la dictadura, y el año 2006 sería epicentro del movimiento estudiantil denominado “Marcha de los Pinguinos”, que reposicionaría la discusión en torno al estado de la educación en nuestro país. Este movimiento se prolonga hasta nuestros días, teniendo como año de mayores protestas el 2011, fecha en la cual el colegio se mantuvo en toma por más de ocho meses.

 

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