Nuevas opiniones y análisis sobre financiamiento estudiantil
Abril 25, 2012

student-loan-interest-rates-300x255.gif Diversos análisis sobre el financiamiento de las ayudas estudiantiles y la propuesta del Gobierno.
Recursos asociados en dias anteriores
Propuesta de un nuevo esquema de ayudas estudiantiles, 24 abril 2012
Seminario “Financiamiento estudiantil: Reflexiones para una nueva política, 18 abril 2012
Financiamiento estudiantil: Opinion sobre el Informe de la Comisión establecida por el Gobierno, 7 abril 2012
Financiamiento de ayudas estudiantiles y costo de carreras demanasiado largas, 3 abril 2012
Informe del comité experto sobre financiamiento de ayudas estudiantiles, 31 marzo 2012
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No a la banca, pero sigue el lucro
Camila Vallejo D., Vicepresidenta de la FEC, El Mostrador, 25 de abril de 2012
El paso que ha dado el Gobierno reafirma lo que generaciones de estudiantes llevan años planteando: el lucro en el sistema educacional es perverso, pues fomenta la inequidad y la baja calidad. Sacar a la banca de la administración del sistema de créditos constituye un avance, producto de las posiciones estudiantiles, y a la vez, es una derrota a quienes promueven el lucro, como motor del sistema educativo. Sin embargo, el enriquecimiento de la banca privada a través del mercado de los créditos universitarios, ha sido solo un exceso más del sistema. La propuesta del Ministerio de Educación no modifica la esencia mercantilista de la educación en Chile.
La decisión de apartar a la banca de la administración del sistema de créditos va en una dirección correcta, pero no resuelve las demandas centrales del movimiento estudiantil a lo largo del año 2011: educación de calidad, recuperación de la educación pública, no más lucro con la educación.
La propuesta del MINEDUC no se hace cargo del lucro en las instituciones de educación superior privadas. Los estudiantes hemos sido muy enfáticos al señalar que cualquier tipo de traspaso de recursos por parte del Estado a instituciones privadas debe ser considerando medidas que permitan hacer valer la ley y así erradicar el lucro en las Universidades e impulsar un cambio legislativo para hacer extensiva dicha prohibición a los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. Impartir educación en Chile debe dejar de ser un suculento negocio para los empresarios. El Estado debe asumir un rol dinámico al momento de establecer las pautas para un Sistema Nacional de Educación en el cual las distintas instituciones del sistema colaboren y no compitan entre sí. Llevamos meses escuchando hablar de una Superintendencia, pero aún no conocemos el contenido de esa propuesta, cuáles serían sus atribuciones para la fiscalización y cuáles serán las sanciones para quienes osen especular con los anhelos y sueños de los jóvenes chilenos.
Necesitamos, exigimos, proponemos y nos movilizamos por políticas educativas con visión estratégica, de futuro. Esperamos que no estén pensando solamente en cómo evitar una marcha o evitar seguir bajando en las encuestas.
A su vez, la propuesta de modificar los criterios para establecer los aranceles de referencias genera bastantes preocupaciones. Lo que se señala, desde el ministerio, es que los nuevos criterios estarán fundamentados principalmente en la supuesta rentabilidad futura de las carreras y no en los costos de la educación. Esto demuestra que el Gobierno, tal como lo señalara el año pasado el Presidente Sebastián Piñera, sigue entendiendo a la educación como un bien de consumo y no como un derecho que debe ser garantizado por el Estado, procurando que las entidades que imparten educación superior deben ser instituciones complejas, que desarrollen también la investigación y la extensión universitaria, con el objetivo de formar profesionales integrales con capacidad crítica, en ambientes democráticos y no meros reproductores del sistema. La rentabilidad social de la educación superior es más trascendente que la mera rentabilidad lucrativa.
El Gobierno sigue omitiéndose respecto a la propuesta de financiamiento directo hacia las instituciones para revitalizar la educación pública; sigue acusando de regresiva la gratuidad, pese a que se han levantado propuestas para hacer una reforma tributaria que genere tributos progresivos a la renta y de ese modo garantizar equidad a la hora de entender la educación como un derecho.
Se echan de menos medidas compensatorias a los estafados por el crédito CORFO, de altísimos intereses, superiores incluso a los del crédito con aval del Estado. Estamos hablando de 100 mil familias que han sido las más afectadas por la ilusión de acceder a la educación superior.
Estamos, por tanto, aún muy lejos de ver voluntad política real por parte del Gobierno para impulsar un cambio integral al sistema educacional. Lo que proponemos es situar a la educación como una de las principales responsabilidades del Estado, para que esta logre altos estándares de calidad internacionales y que esté en sintonía con las necesidades del país.
Necesitamos una educación para formar ciudadanos cultos, profesionales críticos, técnicos de alto nivel; debemos entender la educación como un espacio de cohesión social y no reproductora de desigualdades; requerimos elevar las ciencias, las artes, las humanidades; hacer de la educación la principal herramienta del progreso del conjunto de la sociedad chilena.
En definitiva, necesitamos, exigimos, proponemos y nos movilizamos por políticas educativas con visión estratégica, de futuro. Esperamos que no estén pensando solamente en cómo evitar una marcha o evitar seguir bajando en las encuestas.
Los estudiantes somos optimistas en que más temprano que tarde Chile tendrá la educación que se merece. Pero somos conscientes: para que eso se cumpla tendremos que seguir siendo parte activa de dicho proceso.
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Cae el CAE, en la búsqueda del tiempo perdido
Por : Nicolás Grau en Opinión, CIPER, Publicado: 24.04.2012
Nicolás Grau fue presidente de la FECH en 2006 y se opuso al CAE que por entonces el Presidente Ricardo Lagos y su ministro Sergio Bitar presentaban como el único camino para incorporar a los jóvenes más pobres a la Educación Superior. Ayer el ministro Harald Beyer clavó un puñal en el corazón de ese sistema, anunciando que los bancos no participarán más del CAE. La salida de la banca, dice Grau, es un gran avance, “gran triunfo del movimiento social”, pero apenas nos devuelve al escenario de 2005, cuando la educación ya era desigual y un gran negocio. Con todo, la decisión del Presidente Sebastián Piñera deja abierta una paradoja: la derecha ha terminado poniendo Estado donde la Concertación puso mercado. A Grau le parece que “la Concertación, como en tantas otras áreas, le debe una explicación al país”.
La salida de los bancos del financiamiento de la Educación Superior es un triunfo indiscutible del movimiento social. Por nombrar solo algunas razones que sustentan aquello: tal iniciativa no estaba en el programa del gobierno actual; va en contra de la lógica de la derecha, que promueve con particular afán al mercado y el lucro como solución de los problemas públicos (no sería sorprendente que se opusiera el instituto Libertad y Desarrollo, por ejemplo); y además, era parte de las demandas de los estudiantes. Nadie con dos dedos de frente puede pensar que esto hubiera pasado sin mediar las movilizaciones de 2011.
Se trata, también, de un acierto político del ministro Harald Beyer, quien sigue el ejemplo de numerosos gobiernos de todo signo que han optado por mantener en el ámbito público las herramientas de financiamiento de la Educación Superior, entre ellos Estados Unidos, el Reino Unido y prácticamente la totalidad de América Latina y los países de la OECD.
“La entrada de los bancos era una piedra de tope para cualquier acuerdo, por lo que nunca lo aceptamos. Sin embargo, no tuvimos la fuerza para doblarles la mano a los gobiernos de la Concertación en la calle”.
Así, cabe preguntarse, qué pasó para que a sólo 6 años de su implementación, se plantee cambiar un sistema de financiamiento estudiantil (al menos una parte relevante de él) que estaba pensado como una solución de largo plazo. Más aún, vale la pena preguntarse, qué pasaba por la cabeza del presidente Ricardo Lagos y de su ministro Sergio Bitar cuando crearon el CAE en 2005.
A partir de estas preguntas a muchos les vendrá a la mente la imagen de un descompensado Ex Ministro Bitar, quien tuvo que recurrir incluso a su paso por la Isla Dawson para intentar justificar vía “empate moral” la incorporación de la banca al financiamiento universitario en una supuesta búsqueda de equidad. Comprobado por diversos organismos el efecto nocivo de tal medida (incluso por algunos economistas liberales), el nefasto impacto del CAE se hace hoy evidente, tristemente predicho en 2005 por una de las revistas de la FECH: “Con la Ley de Bitar, lleve una carrera, pague mil”.
¿Cómo llegamos a esto? Pues bien, sucedió que, como tanta veces pasa con la tecnocracia, desde el gobierno de turno se presentó el CAE como la única forma de financiar la educación de los estudiantes de la universidades que no estaban en el Consejo de Rectores. Era eso o nada; eran los bancos o dejar a todos los estudiantes sin el sueño de una carrera universitaria. Hoy, a la luz de los resultados, tal punto de vista se revela como un grueso error.
Para el movimiento estudiantil de la época, la entrada de los bancos era una piedra de tope para cualquier acuerdo, por lo que nunca lo aceptamos. Sin embargo, no tuvimos la fuerza para doblarles la mano a los gobiernos de la Concertación en la calle. Marchamos y nos movilizamos, sin embargo, el gobierno nos ganó la pelea por el sentido común. Mientras Lagos y su ministro Bitar tuvieron el talento para presentar su propuesta como la mejor de las ideas (o la única viable), a nosotros nos faltó talento y audacia para organizarnos junto con los estudiantes de universidades no tradicionales, los que serían los principales perjudicados (y no los favorecidos, como señalaba el gobierno de la época). Nunca pudimos salir de la lógica en la cual nosotros, los estudiantes de las universidades del Consejo de Rectores, aparecíamos como el grupo de privilegiados que no querían que el resto tuviera acceso al financiamiento.
“De concretarse el retiro de la banca privada volveríamos al 2005. ¿Es esto suficiente? Claramente no. La educación ya era desigual y un negocio en 2005. Ahora debemos ir en búsqueda del tiempo perdido”.
Peor aún, los entonces líderes de la Concertación no sólo mostraron una posición anacrónica al respecto introduciendo el CAE, sino que incluso faltaron a su palabra empeñada con los estudiantes agrupados en la CONFECH 2005 y 2006, con quienes firmaron acuerdos que –se suponía- fortalecerían las componentes públicas en el sistema de financiamiento (o sea la parte sin bancos), y le darían formalidad a ello vía la modificación al Decreto 938 que rige la asignación del Fondo Solidario de Crédito Universitario. El decreto no fue modificado, y las asignaciones en el presupuesto al sistema público fueron generosas sólo en el año 2006, para luego migrar al tenebroso CAE.
Así las cosas, de concretarse el retiro de la banca privada volveríamos al 2005 ¿Es esto suficiente? Claramente no. La educación ya era desigual y un negocio en 2005. Ahora debemos ir en búsqueda del tiempo perdido. En concreto, en cuanto al financiamiento universitario, no sólo se requiere una acreditación robusta y una regulación de los aranceles para que este cambio sea conducente, sino que más importante aún se precisa terminar con la lógica de financiar a las universidades principalmente a través de la demanda. El Estado no debe ser neutro y debe financiar con especial dedicación los planteles que son de su propiedad, así como las universidades privadas que han mostrado un compromiso con el país y su desarrollo (notables casos en regiones): no debemos replicar en nuestro sistema universitario el desastroso diseño de financiamiento a la demanda del sistema escolar el cual en 30 años ha destruido la educación pública.
En el plano más político la propuesta tendrá muchos coletazos. Por un lado, a la Concertación le jugará en contra la victoria comunicacional y política que obtuvieron al derrotar al movimiento estudiantil que se gestó para frenar el CAE, ya que de aprobarse la salida de los bancos quedará la sensación de un retroceso, de una medida que nunca debió ser, y de lo paradójico que resulta que sea la derecha, presionada por el movimiento social y por los hechos (pues el sistema no mostraba ser eficiente), la que termine poniendo Estado donde la Concertación había puesto al mercado. La Concertación, como en tantas otras áreas, le deberá una explicación al país.
“La Concertación, como en tantas otras áreas, le debe una explicación al país.”
Por otra parte, el movimiento social tendrá el desafío de transformar este triunfo en energía para continuar con la gran batalla que significa transformar el sistema educativo chileno. No será fácil, pues el gobierno quedará en una cómoda posición (a la izquierda de lo hecho por la Concertación) y no serán pocos los que desde dentro del movimiento propondrán el tomar una postura de no reconocer su propio logro por el susto de “caer en las trampas del gobierno”. A su vez, la prensa dirá que con esto ya no queda nada por reclamar y que las próximas movilizaciones carecen sentido, dirán que la salida de los bancos se debe a la habilidad del nuevo equipo del ministerio y quitarán todo crédito a la presión social. En ese marco, el desafío para el movimiento social será gritar con alegría el gol, para no regalárselo a Harald Beyer, sin dar la sensación de que se ha ganado el partido.
Por mi parte estoy contento al constatar que incluso con un gobierno cuyo Presidente hizo su fortuna sobre la base del negocio de los bancos se puede lograr sacar a estos de la educación superior. Queda mucho, claro que sí. Nos falta más de la mitad del trayecto, pero estoy optimista pues creo que con ideas nobles, gente en la calle y apoyo ciudadano todo es posible.
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25 de Abril de 2012
Alberto Mayol y el fin del CAE: “Aquí hay una derrota importante del modelo educacional chileno”
El sociólogo y analista, cercano al movimiento estudiantil, califica la salida de la banca del sistema de financiamiento universitario como un avance. También lo ve como un éxito del Gobierno al lograr sacar a los padres del negocio. Y advierte a los estudiantes: “La marcha de hoy es importante, pero las marchas no son la base sobre la cual se juega el partido”.
por Alejandra Carmona, El Mostrador, 25 de abril de 2012
Para el cientista político, la nueva propuesta del Gobierno tiene la virtud de recoger un problema existente, y de resolver la bancarización que ya se había adueñado del sistema educacional chileno. De esta forma, responde a la población que sentía en carne propia lo que era pagar un crédito por una carrera, además muy cara.
Sin embargo, Alberto Mayol, ve también en el anuncio del Ejecutivo la repetición de una misma imagen: “Técnicamente esta reforma reproduce el mismo problema que está en el trasfondo y es que se disminuye la carga en los hogares, porque se traspasa al estudiante y por eso divide a hijos de padres; pero si bien se disminuye el problema por el lado de ese costo, no es menos cierto que es la sociedad en su totalidad la que sigue financiando el sistema educacional”, dice Mayol.
-Sigue financiando finalmente al mercado de la educación.
-Eso continúa existiendo tal cual. En Chile tenemos un sistema tradicional y un sistema que es privado y esos dos mundos se han ido uniendo a tal punto que esta herramienta no hace distingo alguno. Aquí el Estado es el financista en última instancia, entonces no sentimos el daño porque finalmente quien toma el costo es el Estado. Pero hay muchas universidades que tomaron estas herramientas como su modo de financiamiento. Si tú vieras los papeles del Crédito con Aval del Estado —desde hace varios años a la fecha—, vas a ver que en el informe de pasivos contingentes del Presupuesto aparece que hay universidades que de repente sacaban del CAE cero peso y de repente 2 mil millones, luego 4 mil al siguiente y después 8 mil millones. Estamos hablando de que descubren el negocio y la veta. Definitivamente, tú te pones a seleccionar alumnos CAE solamente porque sabes que están financiados por el Estado. Ahora será lo mismo con este nuevo sistema y las universidades podrán tener garantía de pago.
-Una de las críticas que más se ha escuchado también entre los rectores y expertos es la diferencia entre el arancel real y el de referencia. ¿Qué camino de solución se ve a ese tema?
-Sí, pero es que la forma en que las universidades abordan el problema del arancel real y arancel de referencia va a ser todo un tema. Ahí seguramente van a ver muchas diferencias. Yo no me atrevo a especular sobre cuál será la reacción, pero ya estamos hablando de algo que es una perversión en sí misma. Estamos hablando de una reacción de mercado. Las distintas universidades van a establecer distintos procedimientos para reaccionar al mercado. A mí no me parece particularmente bondadoso que la universidad vaya y diga ‘yo me adecuo al arancel de referencia’, porque finalmente va a ajustar sus costos y no necesariamente va a estar haciendo una labor de justicia social.
-¿Pero esta nueva propuesta del CAE no tiene nada bueno? ¿No es mejor que lo que dejó la Concertación el 2005 o el proyecto original del Ejecutivo?
-Es un avance, porque acá hay una derrota del modelo educacional chileno, porque éste está basado en la misma lógica que el sistema de salud, por ejemplo, que en última instancia terminaban desarrollando el sistema financiero. Ese era el final del camino. Y la lectura que hizo Harald Beyer ahí fue ‘si seguimos con este sistema financiero ¿y éste se desploma? No agotemos este sistema educacional y quedémonos con este bloqueo al sistema financiero para que no pueda entrar aquí’. Si adoptáramos esta misma medida a todos los mercados de manifestaciones sociales, se derrumba el modelo económico.
Al Gobierno le da tiempo. La clase política está buscando tiempo desesperadamente. O sea, hoy día un mes de tranquilidad vale millones de dólares para la clase política chilena. Porque hay que llegar a las elecciones, el día que se llegue a las elecciones, sin grandes reformas, tienen la esperanza de que esto vuelva a la normalidad.
-Por eso es una derrota importante.
-Esta es una derrota importante… Aquí el órgano tiene una irrigación propia a partir de ahora y no tiene que ver con el corazón del sistema. No obstante, estamos muy lejos del petitorio estudiantil que es educación pública. Harald Beyer lo que está demostrando es que a él le interesa aliviar el bolsillo ahora, porque se da cuenta que eso fue lo que generó el apoyo de las familias a los estudiantes, entonces quiere acortar las carreras. Eso quiere decir que las deudas van a pasar a ser el 60% de lo que eran y además está asumiendo que es importante hacer un sistema de financiamiento que sea público y donde concurra el Estado.
– Así el impacto político es más efectivo.
-Tiene un impacto político potencialmente efectivo. Este Gobierno ha demostrado siempre que la primera semana de las medidas le funciona bien y luego se le desbarata, así que no me atrevo a decir que sea inmediatamente efectivo. Desarticula a los padres, porque los padres ya no tienen nada que ver con el negocio. Es de alguna manera pedirle a la ciudadanía que chutee el problema, que es algo que los ciudadanos cuando están en un proceso de despolitización aman. Este es un parche inteligente, muy bien diseñado, pero sigue siendo un parche. No esperemos de aquí una solución a los problemas fundamentales: no apunta a la gratuidad, no apunta al problema de la calidad de la educación, no apunta al problema de la educación pública en Chile, no apunta a la democratización. Esto apunta a mitigar las condiciones de financiamiento. No olvidemos que Chile tenía la educación superior más cara del mundo: el 22,7% de nuestros ingresos promedio estaban siendo gastados en educación superior; el país que nos seguía en el mundo tenía el 12% y el promedio está en el 6%. De manera que esto mitiga.
Piñera y el CAE
-Las versiones de La Moneda dicen que el anuncio también se debe a la cercanía de la marcha de hoy y de la necesidad de buscar aliados para la reforma tributaria… ¿Qué opinas?
-Estos son argumentos bien flojos. Si es tan importante para el Gobierno la marcha de mañana, ¡vaya que el Gobierno valora las marchas! Me parece que un Gobierno serio no se preocupa de hacer fracasar una marcha, esa no es su función, su función es muy distinta.
-Un Gobierno en su estado normal, no un Gobierno que ha tenido incendios sociales que no supo prever.
-Claro, pero las ollas a presión uno las mantiene tapadas, y este proyecto destapa la olla. Bajo esa premisa sería contradictorio querer cerrar la olla y abrirla al mismo tiempo.
-¿Pero de verdad crees que este proyecto podría molestar aún más a los estudiantes?
-No ahora, pero supone que la olla tiene que abrirse y tenemos que discutir sobre lo que hay adentro. No mañana, pero sí de aquí a una o dos semanas. Puede generar inconvenientes porque hay que ver cuáles son los apoyos políticos para el Gobierno, por ejemplo. No olvidemos que pasó por encima de la clase política en términos de que esto no estaba conversado, más de algún resentimiento puede haber en distintos partidos políticos. No sé si se enteraron los bancos antes o los mismos bancos le dijeron que no tenían interés de seguir con un crédito al 2%. Si nos enteramos que fueron los bancos los que no tenían interés sería muy distinta la historia. Todos estos son detalles que hay que seguir conociendo. Tener justificación para la reforma tributaria objetivamente es una idea muy mala, porque esta es una reforma bastante modesta y lo más probable es que se necesiten 2 mil ó 3 mil millones para enfrentar los problemas que Chile debe enfrentar en el futuro. Por lo tanto, está abriendo una puerta a la reforma tributaria que mañana va a ser más… El Gobierno no tiene por qué andar rogándole a los empresarios.
-¿Entonces qué se busca de verdad con este tipo de proyectos?
-Al Gobierno le da tiempo. La clase política está buscando tiempo desesperadamente. O sea, hoy día un mes de tranquilidad vale millones de dólares para la clase política chilena. Porque hay que llegar a las elecciones, el día que se llegue a las elecciones, sin grandes reformas, tienen la esperanza de que esto vuelva a la normalidad, entonces cuando ves todos estos problemas, la premisa de un sistema político eficaz es que la gente votó. La esperanza es decir, ya votamos, se eligió de nuevo a este o a este otro candidato. Y el Gobierno quiere que llegue la municipal y la presidencial. El Gobierno llama al orden a los candidatos presidenciales falsamente, el Gobierno está interesado en que aparezcan candidatos por todos lados para mejorar la imagen de la institución presidencial y afirmar la idea de que las elecciones ya están aquí. Los chilenos entendieron de pronto que los poderes políticos y económicos estaban juntos. La pregunta es si saliendo Piñera cede o se mantiene esa sensación.
-¿Y cuáles son los desafíos para los estudiantes en este escenario?
-Lo primero es entender que el catalizador fue el movimiento estudiantil, pero este problema ya es de todos, por tanto la ciudadanía no tiene que exigirle al movimiento estudiantil que dé otra demostración de fuerza. Cuando uno gana el título mundial no le piden que gane el título mundial de nuevo, ya lo ganó. Ya tuvo el triunfo y ahora estamos viendo las consecuencias de ese triunfo. Están apareciendo lentamente y no sólo un triunfo desde el punto de vista de las demandas, sino de la transformación del país. El movimiento no puede estar en condiciones de ir a la velocidad de las transformaciones que ahora Chile va a llevar. Ningún movimiento es capaz, por lo tanto requiere sumarse a algo más complejo: articulación social, organización, generar contenido, avanzar en ese plano. La marcha de hoy es importante, pero las marchas no son la base sobre la cual se juega el partido.
-¿Y dónde se juega el partido?
-Se juega en la construcción de instituciones y hay que construirlas. Si la gente se reúne en asambleas, si yo voy, discutimos, organizamos documentos y los firmamos. Si van todos y muestran eso al Congreso, eso es construcción de institución. También se pueden construir en el colegio. La ciudadanía debe construir nuevos repertorios, si esto lo seguimos haciendo a través de marchas, la verdad es que vamos a seguir en una disputa que no tiene horizonte.

El impacto en el mercado de la reforma Beyer: prevén ajustes de oferta y calidad
El cambio del sistema de financiamiento de la educación superior a manos estatales, enfrentará el gran desafío de determinar la relación precio-calidad para traducirla en los aranceles referenciales que fijarán cuánto costará estudiar. Mientras que en paralelo, se transparentará la realidad de profesiones sobresaturadas y sin campo laboral.
Paula Gallardo , http://www.pulso.cl/noticia/actualidad-politica/actualidad/2012/04/2-5412-9-el-impacto-en-el-mercado-de-la-reforma-beyer-preven-ajustes-de-oferta-y-calidad.shtml“>El Puslo, 25 de abril de 2012
La reforma al sistema de financiamiento de la educación superior, que vuelve a manos del estado, fue un golpe de timón que sorprendió a todos.
Tanto es así, que más allá de las reacciones iniciales al verdadero bombazo que lanzó -con su habitual parsimonia- el ministro Harald Beyer, recién 24 horas después, comenzó el análisis de los expertos, intentando desmenuzar los pocos detalles que contiene el anuncio.
Es que nadie niega que el sistema viene a cambiar la oferta educacional, con un énfasis prioritario en el acceso, traducido en un cambio del proveedor del financiamiento desde la banca al estado, que, se supone, priorizará la cobertura.
La gran interrogante -a juicio de los expertos- apunta a la fijación de los aranceles de las carreras según parámetros referenciales, que apuntarían a elementos como empleabilidad esperada, ingresos futuros, nivel socioeconómico, deserción y duración de las carreras.
En una primera mirada, el economista y ex presidente de la comisión presidencial Trabajo y Equidad, Patricio Meller, advierte que no hay que perder de vista que “no porque se cambie el sistema de financiamiento se está resolviendo la demanda por calidad”, ya que, sostiene, fijar los aranceles por valor agregado de las universidades, plantea, precisamente, el desafío de la metodología.
El punto, asevera Meller, es que además de los elementos que considerará el Ejecutivo para determinar la calidad de una institución, también inciden otros factores menos medibles, pero igualmente importantes, como capital humano individual, en términos de las habilidades innatas del estudiante; las conexiones y redes que logra crear durante el proceso educacional; y el reconocimiento o prestigio de la universidad o instituto profesional. Esto, sumado a la demanda que se genere por la carrera estudiada.
“Testear el valor agregado para establecer los aranceles de referencia es el problema de fondo, hay que crear los parámetros”, explica.
En la misma línea, la experta en educación de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, agrega que si bien las ideas propuestas por el Ejecutivo son interesantes bajo la lógica de no tener dos sistemas distintos, uno fiscal y otro privado, lo más complicado es el tema de arancel de referencia. “Ahí no tenemos mucha idea cómo se va a calcular”, enfatiza.
En ese sentido, considera que es clave que este cambio a un sistema con financiamiento fiscal “tiene que ir acompañado necesariamente de una Superintendencia de Educación superior y de un sistema de acreditación, porque el sistema actual no lo garantiza”. Ello, porque en el diseño actual la certificación de las entidades no es obligatoria.
Por lo mismo, advierte Mizala, “si estamos hablando de aranceles por carrera uno también podría pensar que las acreditaciones sean por carrera”. Así, subraya la experta, “la fórmula puramente financiera no es suficiente”.
Además, agrega Felipe Salazar, Investigador del Centro de Políticas Comparadas de Educación de la UDP, no hay que olvidar el tema de la deserción que se incorporará como parámetro para el arancel de referencia.
Salazar argumenta que las tasas de deserción son más altas en los niveles socioeconómicos más bajos, porque tienen mayores dificultades. De esta forma, “si estás obligando a las universidades a bajar sus aranceles, las instituciones se verán obligadas a reducir costos para mantener el mismo volumen de estudiantes, o a bajar costos para bajar precios para aumentar el volumen de estudiantes. Eso puede tener repercusiones serias en la calidad de la institución”.
AJUSTE EN LA OFERTA
Para el académico de la U. de Chile, Mario Waissbluth, e integrante de la Fundación Educación 2020, lo que está proponiendo el Ejecutivo, va a generar un ajuste en la oferta de carreras universitarias y, por ende, del “mercado” educacional en su conjunto.
Esto, sostiene, podría darse por dos vías. Primero, que si el estado sólo avala el arancel de referencia y la brecha del costo será asumida por la universidad o instituto, dichas entidades podrían optar por seleccionar a aquellos alumnos que no tengan riesgo crediticio, manteniendo los aranceles vigentes. Y segundo, podría haber entidades educacionales que van a generar un arancel diferenciado interno, cobrando más a quienes tienen más recursos y menos a los que no, de manera que “los más ricos van a cubrir el default de los más pobres”.
Otro punto relevante tiene que ver con la oferta de carreras. Si uno de los parámetros será el de los ingresos esperados y la empleabilidad, podría generarse un ajuste natural entre aquellas que están sobre demandadas y aquellas que tienen perspectivas reales de campo laboral.
“Por ejemplo, tomando en cuenta el contexto actual, la carrera de técnico en minería podría irse para arriba como espuma, porque los datos muestran que están saliendo y ganando buena plata desde el principio”, explica. Un caso contrario al que sucedería con aquellas sobre saturadas “que van a tender a disminuir en oferta y eso también es bueno. En ese sentido, el mercado de educación -si es que podemos decirle así- va a producir un ajuste en la oferta”, plantea.
Un tema adicional para Waissbluth tiene que ver con la Agencia de Calidad de la Educación, que administraría el sistema único de becas y créditos.
Esto, dice el experto, porque la entidad no sólo debe dar las garantías para poder gestionar el mecanismo, sino también contar con recursos suficientes. Y ante el riesgo de que aquello no ocurra, Waissbluth sostiene que “entregaría esta responsabilidad al BancoEstado, que tiene experiencia adquirida en el manejo de esto”.
LOS RECTORES OPINAN
“Es un gran anuncio. Tendríamos que trabajar conjuntamente con el ministerio para ver la manera de financiar estas diferencias de aranceles”
Ignacio Sánchez. Rector PUC
“Hace mucho tiempo que apoyamos a los alumnos, pero aquí hay un punto crucial que no ha sido abordado e informado con suficiente detalles y es el tema del arancel referencial”
Federico Valdés. Rector UDD
“La desbancarización del sistema es una buena señal, pero en el caso del arancel referencial, es un tema que aún debe ser construido, en cuanto al arancel de una universidad que investiga, no puede ser igual al de una universidad que no lo hace”
Pedro Uribe Jackson. Rector de la UNAB
“Es lamentable que sean las universidades quienes deban financiar la diferencia entre el arancel real y el de referencia”
J. Manuel Zolezzi. Rector USACH
“Son los alumnos de Chile quienes más se beneficiarán, ése siempre ha sido nuestro propósito. Valoro enormemente que el ministro haya hecho esta propuesta”.
Orlando Poblete. Rector U. de los Andes.

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